Después de la tragedia

Lugareños buscan algún ser querido entre los cadáveres en la plaza de Pisco
 

En la parroquia San Clemente lo único que quedó es la mitad de la fachada. «Hoy te anunciamos una buena noticia», se lee, ahora irónicamente, en un cartel con la imagen de Jesucristo. «¿Tiene sentido realmente tu vida? ¿No sabes por qué sufres, por qué no eres feliz?
Los esfuerzos de los equipos de rescate se concentraron en esta iglesia, que se derrumbó por completo mientras se celebraba un oficio religioso al que asistían cientos de feligreses.
Los medios de comunicación destacaron el increíble rescate de un bebé de 10 meses que sobrevivió con leves rasguños entre los escombros de la iglesia San Clemente de Pisco, en la que murieron alrededor de 200 feligreses.
«Después de rescatar unos 20 cadáveres y lo vi a él, pensé que estaba muerto.
Pero estaba vivo», dijo el socorrista Rómulo Palomino. «Ha sido un milagro», añadió.
Todo indica que los padres del niño fallecieron en el templo.
La mayoría de los que han recibido poco o nada pertenecen a los asentamientos humanos o «pueblos jóvenes», en los que 100 por ciento son pobres y la mitad viven en extrema pobreza.
En Pisco, los habitantes de La Pascana, Independencia, La Victoria, Beatita de Humay, Mariátegui, Los Bambinos, San Andrés, entre otras poblaciones empobrecidas de los alrededores del casco urbano, reclaman con dolor y furia no haber sido atendidos.
Lo mismo ocurre en San Andrés, San Miguel, San Clemente, localidades aledañas a Pisco, centro del desastre originado por el terremoto que sigue provocando terror ya que las réplicas continúan.

 

 
periódico Renacer

Zaikoms // Diseño Web