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Heredamos en estas fechas las celebraciones que son fundamentalmente espacios de encuentro |
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Promedia agosto, dicen que vivimos el invierno mas frío de los últimos 45 años, Mas que nunca, como dice el refrán popular, los que aguanten agosto tienen altas probabilidades de sobrevivencia.
Lo cierto es que agosto, además, está cargado de fechas de alto contenido simbólico para nuestra gente. Primero, porque en el calendario de los pueblos de los andes centrales, se celebra a la Pachamama.
Sin duda, una de las fechas más importan-tes para la cultura de muchos pueblos que habitaban ese espacio geográfico, desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile y Noroeste argentino.
A muchos historiadores les gusta llamarle Imperio de los Incas, convencidos de que las experiencias históricas de los pueblos del mundo se la puede medir con la misma vara con que se analiza a Occidente.
Basta leer los libros de muchos autores para convencerse de que los Incas usaban los mismos métodos de los romanos, o de los persas, las dinastías y la expansión geográfica en base a las conquistas militares.
Y si no convencen los libros, para eso están las películas de Hollywood y podrán convencerse viendo Apocalypto de Mel Gibson, que en este continente vivían salvajes sanguinarios que sacrificaban seres humanos y bebían su sangre. Por eso es usual pensar que lo mejor nos pudo pasar a los que vivimos de este lado del mundo, es que hayan llegado los civilizados europeos para que podamos hoy, usar coches y recorrer grandes distancias y mirar partidos de fútbol por TV.
Lo cierto es que el continente Abya Yala (América) no era el paraíso ni tampoco el infierno que imaginó la religión judeocristiana. No era ni mejor, ni peor, era diferente.
Occidente tuvo la capacidad militar de imponerse por sobre las demás culturas en el mundo, además convenció a los que perdieron las guerras que “su” sistema era el mejor. Algunos teóricos dicen que son las iglesias y la escuela la que cumplen ese trabajo en la actualidad.
Vastos sectores del planeta fueron conquistados sin usar una sola bala, la colonización primero pasó por la cabeza, para eso también hay y hubo grandes presupuestos.
Hoy disfrutan las mieles del sistema unos cuantos millones de personas que para mantener su posición preponderante invierten algunos billetes, otros tantos trabajarán duro para alcanzar ese objetivo y los muchos viven de las sobras de lo que dejan los dos anteriores.
Pero ya la escala no es ni nacional, ni continental, es planetaria.
Las organizaciones que controlan los recursos financieros no responden a patrias, su patria son sus intereses y su dios es el dinero. Los demás, que revienten.
Por ello, para mantener la supremacía necesitan que la única forma de pensar el mundo y la vida sea bajo sus parámetros, por eso la explotación de los recursos naturales son fundamentales para mantener el estado de situación.
Cuando no alcanza con engaños y recomendaciones para convencerlos con teorías de desarrollo posible, se usa la fuerza.
Este sistema ideado en Europa, ejecutado a escala planetaria en EEUU y profundi-zado en el sudeste asiático, es cuestionado en la región del planeta donde vivimos
Al sur del Abya Yala ya son muchos quienes piensan que este sistema no es el mejor, y ya no convencen los argumentos de progreso o redención económica para llegar a vivir bien.
Si no hubieran venido los españoles, hoy seríamos habitantes del Qollasuyo, que era una de las 4 regiones de la Confederación del Tawantinsuyo (como lo llamaban sus habitantes).
En este momento de la historia, muchos comenzamos a reconocer que nuestra historia tiene mucho más que los 200 años que nos enseñan y que para completar ese vasto espacio de milenios que no nos contaron es necesario indagar en las prácticas que heredamos de los que nos antecedieron.
Por ejemplo, en las festividades hay mucho más que expresiones de religiosidad.