Arte y lucha de un boliviano

Ponciano Cárdenas estuvo en la presentaicón de su muestra
 

Toros, morenos y sufridas mujeres, son algunos de los personajes comprendidos en la vasta obra del artista plástico que al momento expone gratuitamente en la ciudad de Buenos Aires.

A través de materias, colores y fuerza contenida pero latente, el pintor y escultor Ponciano Cárdenas transportó, vivencias de su natal tierra boliviana a la galería de arte «No estamos solas» de Jorge Newbery al 3727, en una exposición que inauguró el pasado jueves 8 y que se extenderá hasta el 25 de agosto.
Dos de las esculturas incluidas en la muestra son las imponentes Atahualpa y Despertar de América, las cuáles en compañía de pinturas testimonialmente mágicas como Revolución Campesina, conforman un coherente universo de denuncia y apelación dentro del mensaje propuesto por Cárdenas.
La muestra contó con el Encargado de Negocios de la Embajada boliviana, Sixto Valdéz Cueto, quién agradeció al artista por haberse convertido en un «mensajero» de los padecimientos y cultura de su país contribuyendo al proceso de cambio que junto al pueblo lleva adelante el Presidente Evo Morales.
En un discurso convencido y esperanzador, el funcionario revalorizó el papel de resistencia que las comunidades originarias ejercen frente a la antigua y actual colonización económica, sociopolítica y cultural que en Bolivia puso en manos de pocos la tierra de todos.
A esa reflexión, Cárdenas agregó que los latinoamericanos tenemos que convertirnos en uno y que en ese camino los artistas deben pintar «realmente lo que está viviendo la gente a su alrededor» y aseguró que aquel artista que niega su identidad, es simplemente un paria.
Así, combatiendo la noción de genio creador, Cárdenas, acunó en sus obras aquellos mitos ancestrales de amores entre la tierra, el sol, y los hombres, y en una comunión con ellos transformó sus lienzos en visibles refugios para los olvidados de la «Historia».
                          

Reseña
Ponciano Cárdenas llegó a Buenos Aires en 1949 con el título de Profesor de Pintura de la Escuela de Bellas Artes en Cochabamba, su lugar de nacimiento.
Años más tarde, obtuvo la especialidad de Profesor Superior de Decoración Mural en la Escuela “Ernesto de la Cárcova”, dónde ejerció dicho título por muchos años y se desempeñó como vicerrector entre 1988 y 1989.
A pesar de haberse convertido en un premiado y consagrado artista no deja de inculcarle a sus alumnos la importancia de pintar su identidad retornando permanente a sus orígenes y contemplando a quiénes lo rodean.

Para más información sobre la muestra www.noestamossolas.com.ar

Natacha Arburúa

 

 

 
periódico Renacer