Conferencia de prensa íntegra con Vladimir Putin en el G8
Lo que los medios de comunicación occidentales no quieren que seamos de Putin
Introducción
Ofrecemos a nuestros lectores el texto íntegro de la conferencia de prensa realizada por la flor y nata de la prensa atlantista con el Presidente ruso Vladimir Putin en la reunión del G8 en Alemania el pasado mes de junio, que ha sido silenciada por los medios de comunicación occidentales dominantes y publicada por el sitio presidencial ruso en la Red el 4 de junio de 2007.
Pensamos que esta traducción completa de las palabras y el pensamiento del Presidente de Rusia constituye un imperativo ético, puesto que se trata nada más y nada menos que de registrar en los documentos históricos en nuestra lengua la postura pública de la Federación Rusa frente a la temeraria e imprudente búsqueda de Estados Unidos de la supremacía nuclear, lo que, pensamos, pone en riesgo el precario equilibrio estratégico nuclear y con ello la paz y seguridad mundiales. Por lo que pudiera pasar, veamos quién es quién en esta historia y la responsabilidad de cada uno.- Horacio Garetto.
Vladimir Putin: ¡Buenas tardes señores y señoras!
Reciban mis calurosos saludos.
Quisiera decir unas pocas palabras al comienzo de nuestro encuentro. Creemos que el foro G8 es un evento útil e interesante que nos permite sincronizar nuestros enfoques ante problemas cruciales relacionados con el desarrollo de la economía global y sobre la agenda internacional. Y eso no simplemente para, diríamos, sincronizar nuestros relojes sino también para coordinar nuestras posiciones, que pueden luego formalizarse en documentos del G8 y más adelante en los documentos de otras organizaciones internacionales, incluyendo a la ONU. Esto ya se ha hecho en el pasado.
Estoy muy contento de ver que los acuerdos a los que llegamos en San Petersburgo el año pasado no se han olvidado. Muchos de esos acuerdos están siendo implementados. Además la presidencia alemana del G8 no ha olvidado los principales puntos de nuestras discusiones en San Petersburgo. Hay una evidencia de lo que discutimos en Rusia en los documentos que ahora se están preparando por expertos y colaboradores. Desde luego, me refiero en primer lugar y sobre todo a la energía. Pero no sólo a eso. También incluye la ayuda al desarrollo, especialmente a los países africanos, incluida la lucha contra las enfermedades infecciosas. Naturalmente, esto también incluye nuestros esfuerzos conjuntos respecto al cambio climático.
Encararemos todo esto y, como ya dije, otros problemas internacionales serios para Europa como los Balcanes y otros asuntos. Y confío en que una discusión abierta y honesta entre socios sobre todos estos problemas –no importa cuán difícil sea resolverlos– será una discusión útil.
Quisiera agradecerles el interés que han mostrado por nuestro trabajo. Y ciertamente no tengo la audacia ni la responsabilidad de hablar en nombre de todos mis colegas del G8, pero estoy dispuesto a explicar con más detalle la posición de Rusia sobre los asuntos que ustedes consideren de interés para el público.
Es todo lo que quería decir al comienzo, no voy a perder tiempo en un monólogo.
Les escucho. Empecemos el trabajo.
Der Spiegel: Señor Presidente, parece que Rusia no siente mucho cariño por Occidente. Nuestras relaciones se han deteriorado. Podemos también mencionar el deterioro de sus relaciones con EEUU. ¿Nos acercamos nuevamente a una Guerra Fría?
VP: Difícilmente se puede utilizar la misma terminología en las relaciones internacionales, en las relaciones entre países, que la que se aplica a relaciones entre la gente, especialmente durante su luna de miel o cuando se preparan para ir al Registro Civil.
A lo largo de la historia los intereses han sido siempre el principio organizador de las relaciones entre los estados y en la arena internacional. Y cuanto más civilizadas se hacen esas relaciones más claro queda que los propios intereses deben ser equilibrados con los intereses de los demás países. Y uno tiene que ser capaz de hallar compromisos para solucionar los problemas y asuntos más difíciles.
Una de las principales dificultades de la actualidad es que ciertos miembros de la comunidad internacional están absolutamente convencidos de que su opinión es la única correcta. Y desde luego eso difícilmente lleva a crear la atmósfera de confianza que considero crucial para encontrar soluciones que sean mutuamente aceptables. Para encontrar soluciones óptimas. Sin embargo también pienso que no deberíamos dramatizar nada demasiado. Si expresamos abierta, honrada y directamente nuestras opiniones, no significa que estemos buscando la confrontación. Además estoy profundamente convencido de que todos se beneficiarían si fuésemos capaces de restablecer la discusión honrada y la capacidad de hallar compromisos en la arena internacional. Y estoy convencido de que ciertas crisis que enfrenta actualmente a la comunidad internacional no existirían y no tendrían un impacto tan calamitoso en la situación política interna de ciertos países. Por ejemplo, los sucesos de Iraq no representarían un semejante dolor de cabeza en EEUU. Es el ejemplo más vívido y agudo, pero, sin embargo, quiero que me comprendan. Como recordarán, nos opusimos a la acción militar en Iraq. Y ahora consideramos que si hubiésemos encarado los problemas que nos enfrentaban en la época por otros medios, el resultado habría sido –a mi juicio– mejor de lo que tenemos hoy en día.
Por este motivo no queremos confrontación; queremos entablar el diálogo. Pero queremos un diálogo que reconozca la paridad de los intereses de ambas partes.
Wall Stret Journal: Una continuación de la pregunta anterior. Uno de los problemas recientes más agudos entre Washington y Moscú han sido los planes estadounidenses de instalar elementos de un sistema de defensa de misiles en
Europa. Ya que Rusia se opone de modo muy radical a este sistema y la Casa Blanca confirma que seguirá adelante a pesar de ello, la confrontación se hace más pronunciada...
VP: A propósito, ésa es la respuesta a la pregunta anterior. Lo siento. Por favor, continúe.
Wall Street Journal: ... y los otros países que desean participar en este sistema. ¿Qué gana Rusia al oponerse de modo tan feroz a este sistema? ¿Espera que Washington termine por abandonar sus planes de instalar un sistema de defensa contra misiles o tiene otros objetivos puesto que Washington ya ha dicho que no permitirá que Rusia vete este programa?
VP: Comenzaría por el Tratado Adaptado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (ACAF). No hemos declarado simplemente que estamos dispuestos a cumplir con el Tratado, como han hecho algunos otros. Lo estamos implementando realmente: hemos removido todas nuestras armas pesadas de la parte europea de
Rusia y las hemos colocado detrás de los Urales. Hemos reducido nuestro ejército en 300.000 hombres. Hemos tomado una serie de otros pasos requeridos por el ACAF. ¿Y qué hemos recibido como respuesta? Europa Oriental recibe nuevas armas, establecen dos nuevas bases militares en Rumania y Bulgaria y hay dos nuevas áreas de lanzamiento de misiles -un radar en la República Checa y sistemas de misiles en Polonia-. Y nos hacemos la pregunta: ¿Qué está pasando? Que Rusia se desarma unilateralmente. Si nos desarmamos unilateralmente quisiéramos ver que nuestros socios están dispuestos a hacer lo mismo en Europa. Y al contrario, Europa está siendo colmada de nuevos sistemas de armas. No podemos dejar de preocuparnos.
¿Qué deberíamos hacer en esas circunstancias? Por supuesto hemos declarado una moratoria.
Esto se aplica al sistema de defensa de misiles. Pero no sólo al propio sistema, ya que si este sistema de misiles se instala, funcionará automáticamente con toda la capacidad nuclear de EEUU. Será una parte integrante de la capacidad nuclear de EEUU.
Llamo su atención y la de sus lectores sobre el hecho de que, por primera vez en la historia –y quiero subrayar esto–, hay elementos de la capacidad nuclear de
EEUU en el continente europeo. Y simplemente cambia toda la configuración de la seguridad internacional. Es el segundo aspecto.
Finalmente, en tercer lugar, ¿cómo lo justifican? Con la necesidad de defenderse contra misiles iraníes. Pero esos misiles no existen. Irán no tiene misiles con un alcance de 5.000 a 8.000 kilómetros. En otras palabras, nos quieren convencer de que necesitan defenderse de algo que no existe. ¿Piensan que esto tiene cierta gracia? Pero sólo sería gracioso si no fuera formulado como lo hacen. No nos satisfacen las explicaciones que escuchamos. No hay ninguna justificación para la instalación de un sistema de defensa de misiles en Europa. Nuestros expertos militares creen ciertamente que este sistema afecta el territorio de la Federación Rusa delante de los Urales. Y por cierto tenemos que reaccionar ante este hecho.
Y ahora quisiera dar una respuesta definitiva a su pregunta: ¿Qué queremos? Ante todo, queremos que nos escuchen, que comprendan nuestra posición. No excluimos que nuestros socios estadounidenses puedan reconsiderar su decisión. No imponemos nada a nadie. Pero procedemos partiendo del sentido común y pensamos que todos los demás tambiéndeben utilizar su sentido común. Pero si eso no tiene lugar, nos absolveremos de la responsabilidad por nuestras represalias, porque no somos nosotros quienes iniciamos lo que ciertamente se convierte en una nueva carrera armamentista en Europa. Y queremos que todos comprendan de modo muy claro que no vamos a ser los responsables de esa carrera armamentista.
Por ejemplo, cuando tratan de responsabilizarnos en conexión con nuestros esfuerzos por mejorar nuestras armas nucleares estratégicas. No fuimos nosotros los que empezamos con el retiro del Tratado prohibitivo de Misiles
Antibalísticos. ¿Pero qué respuesta dimos cuando discutimos este problema con nuestros socios estadounidenses? Dijimos que no teníamos los recursos ni el deseo de establecer un sistema semejante. Pero como profesionales ambos comprendemos que un sistema de defensa de misiles a un lado y ningún sistema semejante al otro, crea una ilusión de seguridad y aumenta la posibilidad de un conflicto nuclear.
Hablo de un modo puramente teórico –esto no tiene una dimensión personal-. Es destruir el equilibrio estratégico en el mundo. A fin de restaurar ese equilibrio sin establecer un sistema de defensa de misiles, tendremos que crear un sistema para superar la defensa de misiles; y es lo que estamos haciendo ahora.
En ese momento nuestros socios dijeron: “no hay nada malo, no somos enemigos, no vamos a trabajar el uno contra el otro”. Destacaríamos que les respondemos simplemente: “Les advertimos, hablamos al respecto, ustedes nos respondieron de una cierta manera. Así que estamos haciendo lo que dijimos que haríamos.” Y si ellos colocan un sistema de defensa de misiles en Europa –y se lo advertimos hoy– habrá represalias. Tenemos que garantizar nuestra seguridad. No somos los propugnadores de este proceso.
Y por último, de nuevo no quisiera que cayeran en la ilusión de que nos hemos cansado de alguien. Pero a veces pienso en mi interior: ¿Por qué hacen todo eso?
¿Por qué nuestros socios estadounidenses tratan de un modo tan obstinado de
desplegar un sistema de defensa de misiles en Europa cuando –y es perfectamente
obvio– no es necesario para defenderse contra misiles iraníes ni –y es aún más
evidente– norcoreanos? (Todos sabemos dónde está Corea del Norte y el alcance
que requerirían esos misiles para poder llegar a Europa). Así que es evidente
que es algo que no va contra ellos y es evidente que no va contra nosotros
porque es obvio para todo el mundo que Rusia no se prepara para atacar a nadie.
¿Por qué entonces? ¿Será tal vez para asegurarse de que tomemos esas
represalias? ¿Y para impedir un mayor acercamiento entre Rusia y Europa? Si
fuera el caso (y no afirmo que así sea, pero es una posibilidad), entonces creo
que sería un error más porque no es la manera de mejorar la paz y seguridad
internacionales.
Der Spiegel: Una breve pregunta adicional: ¿Estaría dispuesto a considerar el despliegue de un sistema de defensa de misiles ruso similar en algún sitio cerca de EEUU, por ejemplo en Cuba?
VP: Sabe, iba a hablar de eso, pero usted lo dijo antes. No planeamos nada
semejante y, como es bien conocido, sólo hace poco desmantelamos nuestras bases
en Cuba. Al mismo tiempo que los estadounidenses construyen nuevas en Europa,
Rumania y Bulgaria. Las desmantelamos porque después de la caída de la Unión
Soviética nuestra política exterior cambió mucho ya que la propia sociedad rusa
cambió. No queremos confrontación, queremos cooperación. Y no necesitamos bases
cerca de nadie y no planificamos nada de ese tipo. Es lo primero.
Segundo. Básicamente, los sistemas modernos de armas, normalmente, no precisan
de tales bases. Son generalmente decisiones políticas.
Nikkei: Soy aquí el único representante de Asia. Quisiera preguntar sobre su política asiática. ¿Cuál es su posición general hacia los países asiáticos?
Es posible que no le guste la pregunta pero tengo que preguntar a pesar de eso respecto a los Territorios del Norte y la disputa entre Japón y Rusia. Acabo de ser informado por colegas de Tokio de que Japón y Rusia van a celebrar una cumbre el 7 de junio de 2007. Y es seguro que el primer ministro Abe va a presentar el tema de los Territorios del Norte. Ya ha dicho de modo muy claro que quiere tomar una decisión final sobre este tema con usted, señor Putin. Y eso significa que antes del fin de su período usted tendrá que encarar este problema de alguna manera. ¿Cuál es su reacción ante sus intenciones políticas?
VP: Como usted sabe, una parte importante del territorio ruso está en Asia. El
continente asiático se desarrolló de modo extremadamente rápido y nos interesa
mucho, especialmente en términos económicos. No es sólo interesante porque
tenemos muchos recursos energéticos, algo de lo que carecen los países
asiáticos, y por ello la posibilidad de cooperar en el sector de la energía.
También hay posibilidades más amplias de cooperación. Creemos que tenemos cosas
de las que hablar y sitio para cooperar en el sector de la alta tecnología.
Esperamos que esta cooperación nos ayude a desarrollar la parte asiática de
Rusia. Durante los últimos 15 años hemos tenido dificultades en esa región,
incluyendo la despoblación de esos territorios. Ahora estamos adoptando
programas para desarrollar esas regiones rusas y tenemos la intención de
prestarles la mayor atención posible. Todo esto está asociado con nuestro
interés en nuestros socios asiáticos.
Probablemente usted sabe que nuestro comercio, tanto con China como con Japón,
está creciendo. Pienso que el año pasado creció en casi un 60%. Inversionistas
japoneses vienen al mercado ruso y no sólo en el Lejano Oriente, también en la
parte europea de Rusia. Saludamos ese interés en desarrollar la cooperación
entre nuestros países.
En cuanto a las llamadas “islas en disputa” que usted mencionó, no las
consideramos en disputa porque esta situación fue el resultado de la Segunda
Guerra Mundial y fue confirmado en el derecho internacional y en documentos
internacionales. Pero comprendemos los motivos de nuestros socios japoneses.
Queremos descartar todos los alegatos del pasado y buscar un camino hacia
adelante sobre este tema junto con Japón.
Quisiera señalar que mi propia impresión es que recientemente ha habido menos
retórica sobre este tema y la discusión se ha hecho más seria y profunda. Lo
celebramos. Y quisiera decir una vez más que incluso la Unión Soviética mostró
mucha flexibilidad respecto a este problema en su época y que en 1956 firmó una
declaración según la cual dos islas permanecerían dentro de la Unión Soviética y
dos irían a Japón. El Consejo Supremo ratificó esa declaración, como lo hizo
Japón. Y en realidad el documento debería haber entrado en vigor. Pero nuestros
socios japoneses renunciaron repentinamente al documento a pesar de que ya lo
habían ratificado. Sobra decir que en condiciones semejantes es difícil
encontrar una solución mutuamente aceptable. Sin embargo estamos decididos a
trabajar con ustedes en la búsqueda de una. Y espero reunirme con mi colega
japonés en Heiligendamm. Espero que podamos hablar sobre ese asunto
especialmente en vista de que no se han detenido las consultas a nivel de
trabajo, de expertos. Al contrario, se han intensificado recientemente.
The Times: En la actualidad los medios británicos están sobre todo interesados en dos temas relacionados con Rusia. El primero es el caso Litvinenko. Y el segundo es la experiencia de BP y Shell en Rusia.
Quisiera hacerle dos preguntas. Primero, ¿existen circunstancias bajo las cuales Rusia aceptaría el pedido británico de extraditar a Lugovoi?
Y la segunda pregunta. A la luz de la experiencia de BP y Shell en Rusia ¿deberían invertir las compañías británicas en Rusia?
VP: ¿Existen circunstancias bajo las cuales Rusia extraditaría a Lugovoi?
Existen. Habría que modificar la Constitución de la Federación Rusa. Es lo
primero.
Segundo. Incluso si la Constitución se fuese a modificar se necesitarían, desde
luego, razones válidas para hacerlo. Sobre la base de la información que he
recibido del Fiscal General, la parte británica todavía no nos ha suministrado
suficientes motivos para hacerlo. Existe una solicitud de extradición del señor
Lugovoi, pero no hay materiales que documenten los motivos por los que
deberíamos hacerlo. Como dicen los diplomáticos, esa solicitud no tiene
sustancia: no está apoyada por los materiales que constituyen la base sobre la
cual nuestros colegas británicos nos solicitaron la extradición de Lugovoi.
Finalmente el tercer punto. Como usted sabe, existe una investigación criminal
de la muerte de Litvinenko en Gran Bretaña. Y si nuestras agencias de
cumplimiento de la ley reúnen suficiente evidencia para llevar a alguien ante un
tribunal, si hay suficiente material en conexión con algún ciudadano de la
Federación Rusa para llevar esa evidencia ante el tribunal, ciertamente se hará.
Y espero sinceramente que nuestros colegas británicos nos ayuden efectivamente.
No sólo solicitando la extradición de Lugovoi sino enviándonos suficiente
evidencia para que presentemos el caso a un tribunal. Lo haremos en Rusia y
condenaremos a cualquier persona que sea culpable del asesinato de Litvinenko.
Y ahora en cuanto a la solicitud en sí. Tengo sentimientos encontrados sobre esa
solicitud. Si la gente que envió esa solicitud no sabía que la Constitución Rusa
prohíbe la extradición de ciudadanos rusos a países extranjeros, se debería
cuestionar su nivel de competencia, por cierto. En general los jefes de agencias
de cumplimiento de la ley de tan alto nivel deberían saberlo. Y si no lo saben,
su lugar no está en las agencias de cumplimiento de la ley sino en otro sitio.
En el parlamento, por ejemplo, o en el periodismo. Pero por otra parte, si lo
sabían e hicieron esa solicitud a pesar de todo, entonces no pasa de ser un
truco publicitario. En otras palabras, se puede considerar este problema de
cualquier manera pero en todos los casos se ve estupidez. Y no veo ningún
aspecto positivo en lo que han hecho. Si no lo sabían son incompetentes y
dudamos de lo que han estado haciendo. Y si lo sabían y lo hicieron a pesar de
todo entonces es pura política. Las dos opciones son malas.
Un último punto. Pienso que cuando el gobierno británico permitió que una
cantidad importante de criminales, ladrones y terroristas se reuniera en Gran
Bretaña, creó un entorno que pone en peligro las vidas y la salud de los
ciudadanos británicos. Y toda la responsabilidad por ello está del lado
británico.
Shell. Quisiera aclarar el tema. ¿En qué está interesado respecto a Shell y BP?
¿En Shell en Sakhalin, es así?
The Times: Sí, es una pregunta sobre Sakhalin, sobre el permiso de BP. ¿Será necesario que renuncien a ese permiso o podrán conservarlo a pesar de todo?
VP: ¿Ha visto el acuerdo original? ¿Lo ha leído alguna vez?
The Times: Sí.
VP: ¿Le gustó lo que estaba escrito? Sabe, es un tratado colonial que no tiene
absolutamente nada que ver con los intereses de la Federación Rusa. Sólo puedo
lamentar que a comienzos de los años noventa los funcionarios rusos permitieran
que incidentes semejantes tuvieran lugar, incidentes por los cuales deberían
haber ido a la prisión. La implementación de ese tratado resultó una situación
en la cual, durante mucho tiempo, Rusia permitió que sus recursos naturales
fueran explotados y no recibió nada a cambio. Casi nada. Pero si nuestros socios
hubieran cumplido correctamente sus obligaciones, ciertamente no habríamos
tenido una posibilidad de rectificar la situación. Pero son culpables de la
violación de leyes medioambientales y ese es un hecho generalmente aceptado que
se basa en datos objetivos. Y tengo que decir que ni siquiera nuestros socios lo
niegan. Expertos medioambientales han corroborado esa evidencia. A propósito,
Gazprom recibió varias proposiciones de sus socios para unirse aún antes al
proyecto, antes de cualquier escándalo ecológico, pero se negó a hacerlo. Pero
después de los problemas medioambientales y la amenaza de multas, creo que el
ingreso de Gazprom simplemente salvó el proyecto.
Y finalmente, un último punto. Gazprom no actuó simplemente como resultado de
nuestra presión y se apoderó de algo. Gazprom pagó una inmensa suma de dinero
para ingresar en el proyecto (8.000 millones de dólares). Es un precio de
mercado. Y, que yo sepa, los socios que trabajaban en el proyecto se sintieron
satisfechos porque se estaba cumpliendo con todos los términos y condiciones del
tratado y nadie cuestiona el propósito de ese tratado. Nuestros socios
extranjeros están recibiendo todos los recursos que esperaban recibir de este
proyecto. Y pienso que es un buen ejemplo de cooperación y de nuestra
responsabilidad incluso ante situaciones que se presentaron a comienzos de los
años noventa, situaciones que eran claramente intolerables desde el punto de
vista legal.
En cuanto a BP, usted sabe que todo país tiene ciertas reglas sobre el trabajo
en su subsuelo. Esas reglas también existen en Rusia. Si alguien cree que no
necesita respetar esas reglas en Rusia, se equivoca. Y eso no tiene que ver sólo
con BP. Si usted se refiere al depósito de Kovyktinskoye –y evidentemente está
pensando en eso– además de BP hay también compañías rusas participando en el
proyecto. Y eso no sólo afecta a BP sino también a la compañía del señor
Wechselberg y a la del señor Potanin. Son todos residentes económicos rusos. Y
por ese motivo el asunto no se limita a BP, a un socio extranjero, sino a todos
los accionistas que están comprometidos con el desarrollo de ese depósito y, por
desgracia, no han cumplido con los términos de su permiso. No han comenzado
todavía a desarrollarlo. Según las condiciones del permiso ya deberían haber
comenzado con la extracción el año pasado. Y no sólo haber comenzado sino haber
extraído una cierta cantidad de gas. Por desgracia no lo han hecho.
Y se puede encontrar una inmensa cantidad de razones para esto, incluyendo que
era necesario formar parte de un sistema de gasoductos. Pero ellos ya lo sabían
cuando solicitaron el permiso. Conocían esos problemas y las limitaciones
potenciales. Y a pesar de eso lo hicieron y consiguieron un permiso. Ni siquiera
voy hablar de cómo obtuvieron ese permiso. Dejaremos que pese sobre la
conciencia de los que lo hicieron a principios de los años noventa.
Pero quisiera llamar su atención sobre el hecho de que las reservas de gas en el
campo ascienden a unos 3 billones de metros cúbicos. Para comprender el volumen
y la importancia para Rusia, se podría decir que es equivalente a casi todas las
reservas de Canadá. Pero si los participantes en el consorcio no hacen nada para
utilizar su permiso, ¿cuánto tendríamos que esperar?
Obviamente, el Ministerio de Recursos Naturales planteó la cuestión de la
posibilidad del retiro del permiso. Como puede ver, aunque las negociaciones
continúan, no sé cómo terminarán. No sé que decisión tomarán el Ministerio de
Recursos Naturales y los accionistas de la compañía. Digo deliberadamente los
accionistas de la compañía porque si usted se refiere a la compañía BP, y no
sólo a la parte rusa de la compañía que se preparaba para desarrollar el
depósito de Kovyktinskoye, entonces sus depósitos están aumentando en gran
medida o de manera considerable a escala mundial. Si usted habla con los
directivos anteriores o actuales de BP, lo confirmará.
Además, el 25 por ciento de los ingresos de BP proviene de sus actividades en la
Federación Rusa. Acogemos con beneplácito la participación de la compañía en la
economía rusa y seguiremos apoyando y ayudando a las compañías, pero queremos
que sus actividades se ejecuten en el marco de la legislación vigente.
Kommersant: Vladimir Vladimirovich, a mi juicio, últimamente, las relaciones de Rusia con Occidente se están desarrollando a una velocidad catastrófica. Si usted las examina verá que todo anda muy mal, de mal en peor: el diálogo sobre la energía se ha detenido, nadie habla siquiera de la Carta Energética, la carrera armamentista continúa. Usted mismo lo reconoce. Ayer dijo que sí, que se está desarrollando una carrera armamentista. Usted empleó precisamente esas palabras. Además, en su vocabulario hay una nueva palabra que antes no estaba: la palabra imperialismo. Esa es una palabra de la era soviética. El imperialismo estadounidense y el militarismo israelí son términos que, usted debe recordar, sólo fueron refutados por las iniciativas de paz soviéticas, en la misma medida en que ahora son rebatidos por las iniciativas de paz rusas. Quisiera preguntar:
¿No cree que es posible hablar sobre ciertos arreglos, incluso llegar a soluciones de avenencia para tratar de atraer ocasionalmente la atención de la opinión pública en Europa, en Estados Unidos y, finalmente, en Rusia? ¿No cree usted que la situación actual no nos conduce a ningún sitio, que incluso se agudiza aún más con la carrera armamentista y nuestros misiles? ¿Qué fin se persigue?
VP: Sinceramente considero que se trata de una pregunta muy extraña e
imprevista. En realidad se está desarrollando una carrera armamentista. Bueno,
¿fuimos nosotros quienes nos retiramos del Tratado ABM (Tratado sobre la
limitación de los sistemas de proyectiles antibalísticos)? Debemos reaccionar
ante la actuación de nuestros asociados. Ya les dijimos hace dos años: “No lo
hagan, no tienen porqué hacerlo. ¿Qué están haciendo? Están destruyendo el
sistema de seguridad internacional. Deben comprender que nos están obligando a
tomar represalias. Ellos respondieron: “Está bien, no hay problema, continúen.
No somos enemigos. Hagan lo que quieran” Creo que esa respuesta se basaba en la
ilusión de que Rusia no tendría con qué responder. Sin embargo les advertimos,
pero no nos escucharon. Luego supimos que estaban desarrollando armas nucleares
de baja potencia y siguen desarrollando ese tipo de armamento. Entendemos que en
las rocas donde se esconde Bin Laden pudiera ser necesario, digamos, destruir
algunos de sus refugios. Sí, probablemente existe un objetivo de esa índole.
No obstante, tal vez sería mejor buscar otros medios de resolver el problema en
lugar de crear armas nucleares de baja potencia, reducir el umbral para utilizar
las armas nucleares y, por consiguiente, poner a la humanidad al borde de una
catástrofe nuclear. Sin embargo, ellos no nos escuchan. Estamos diciendo: No
desplieguen armas en el espacio. No queremos hacer eso. Pero siguen. “Quien no
está con nosotros está contra nosotros”. ¿Qué es eso? ¿Es un diálogo o la
búsqueda de un arreglo? En conjunto, el diálogo puede resumirse de la manera
siguiente: Quien no está con nosotros, está contra nosotros.
Hablé sobre la forma en que aplicamos el ACAF (Tratado sobre Fuerzas Armadas
Convencionales en Europa). De hecho lo hemos aplicado; yo no estaba inventando
nada. Hay grupos de inspección que vienen, van a los emplazamientos, nuestros
asociados occidentales inspeccionan y ven todo. Aplicamos el Tratado. En
respuesta, tenemos bases y un sistema de defensa antimisiles en Europa.
Entonces, ¿qué deberemos hacer?
Usted habló de la opinión pública. En Rusia, la opinión pública está a favor de
garantizar nuestra seguridad. ¿Ve usted por algún lado la existencia de público
que sea partidario de la idea de que debemos desarmarnos unilateralmente, y
luego, quizás, también, para complacer a gente como Zbignew Brzezinski, además
deberíamos dividir nuestro territorio en tres o cuatro partes?
Si realmente existiera esa clase de público, discutiría con él. No me eligieron
Presidente de Rusia para poner a mi país al borde del desastre. Si este
equilibro mundial finalmente se rompe, entonces no sólo será una catástrofe para
Rusia, sino también para el mundo entero.
Algunas personas tienen la ilusión de que uno puede hacerlo todo de la forma que
quiere independientemente de los derechos de otras personas. Y es precisamente
por esta razón por lo que la situación internacional empeora y, como usted
señaló, a la larga, da lugar a una carrera armamentista. Sin embargo nosotros no
somos los instigadores. No queremos una carrera armamentista. ¿Por qué íbamos a
querer desviar recursos a ese fin? No estamos comprometiendo nuestras relaciones
con nadie, pero debemos responder.
Mencione por favor al menos una medida que hayamos tomado o una acción que
hayamos emprendido con miras a empeorar la situación. Ninguna. No estamos
interesados en eso. Estamos interesados en entablar en toda Rusia un diálogo
satisfactorio sobre la atmósfera, el medio ambiente y la energía.
Ya hablamos sobre la forma en que subvencionamos a los países, las ex repúblicas
de la Unión Soviética, suministrándoles energía barata durante 15 años. ¿Por qué
debíamos actuar de esa manera, dónde está la lógica, qué justifica ese proceder?
Subvencionamos a Ucrania durante 15 años con una suma de 3.000 a 5.000 millones
de dólares anuales. ¡Piense en eso! ¿Quién más en el mundo hace esto? Nuestras
acciones no están politizadas. No son acciones de carácter político.
El mejor ejemplo y prueba de todo esto –me referí a este aspecto en una
conferencia de prensa reciente- son los países del Báltico a los que también
subvencionamos durante todos esos años. Cuando nos percatamos de que los Estados
del Báltico sostenían relaciones económicas honradas con nosotros y estaban
dispuestos a llevar a cabo la transferencia hacia precios mundiales, hacia
precios europeos, entonces llegamos a una solución intermedia, dijimos: "Muy
bien Seguiremos suministrándoles energía a precios con descuento. Acordemos un
calendario para emprender la transición a los precios europeos.
Nos pusimos de acuerdo con ellos y firmamos los documentos pertinentes. Al cabo
de tres años habían llevado a cabo gradualmente la transición a los precios
europeos. Aun considerando el hecho de que no teníamos un acuerdo fronterizo con
Letonia y que había una discrepancia política al respecto, hasta el año pasado
Letonia recibió gas ruso a bajo precio. En conjunto, el precio del gas que
Letonia recibió en 2006 era aproximadamente un tercio más bajo de lo que era,
por ejemplo, para Alemania. Pregúntele al Primer Ministro letón y él podrá
confirmarlo.
Cuando se suscitó el problema de Ucrania, según nos dijeron, se trataba de una
decisión política y nos acusaron de apoyar el régimen de Lukashenko, un régimen
que no agrada mucho a los países occidentales. Dijimos: “Escuchen. Ante todo,
sencillamente no podemos declarar la guerra contra todos los frentes. En segundo
lugar, estamos planeando hacer una transferencia hacia el precio de mercado con
todos nuestros asociados. Llegará el momento en que hagamos esto también con
Bielorrusia. Así lo hicimos. No obstante, una vez que lo hicimos, comenzaron los
comentarios, incluso en los medios occidentales: ¿Qué estamos haciendo allí, por
qué estamos perjudicando a la pequeña Bielorrusia? ¿Es esta una actitud justa y
admirable hacia Rusia? Cambiamos hacia un régimen de precios con todos los
países del Cáucaso: con Georgia, país con el que no tenemos muy buenas
relaciones políticas y con Armenia, nación con la que tenemos excelentes
relaciones y una alianza estratégica. Sí, hemos oído muchas críticas, incluso de
nuestros asociados armenios, pero al final logramos un entendimiento mutuo y
encontramos un camino. Esos países no podían pagar todo el precio con activos
líquidos y, por ende, están pagando con activos físicos, con activos verdaderos,
reales, todo lo cual está formalizado por escrito. Nadie puede acusarnos de
politizar estas cuestiones. No estamos dispuestos a gastar enormes sumas de
dinero subvencionando las economías de otros países. Estamos dispuestos a
desarrollar la integración en el territorio de la ex Unión Soviética, pero
deberá ser una integración en pie de igualdad, pero, usted sabe, el acercamiento
de esos países a nuestros intereses es creciente y todo el mundo espera cada vez
más que no defenderemos esos intereses. Si queremos que prevalezcan el orden y
el derecho en el plano internacional, entonces debemos respetar este derecho y
los intereses de todos los miembros de la comunidad internacional. Eso es todo.
Kommersant: Cuando mencioné la opinión pública en Rusia, me refería al hecho de que, a mi juicio, la opinión pública en Rusia se opondría enérgicamente a una nueva carrera armamentista después de la que la Unión Soviética perdió.
VP: Yo también estoy en contra de una carrera armamentista. Me opongo a todo
tipo de carrera armamentista, pero quisiera señalar a su atención rápidamente
algo que dije en el discurso que pronuncié el año pasado [ante la Asamblea
Federal]. Hemos aprendido de la experiencia de la Unión Soviética y no nos
conducirán a una carrera armamentista que alguien nos imponga. No responderemos
de forma simétrica; responderemos con otros métodos y medios no menos eficaces.
Esto se denomina respuesta asimétrica.
Estados Unidos está creando un enorme y costoso sistema de defensa antimisiles,
que costará muchos miles de millones de dólares. Dijimos: “No. No nos conducirán
a una carrera armamentista. Construiremos sistemas que serán mucho más baratos,
aunque suficientemente eficaces para superar el sistema de defensa antimisiles
y, por tanto, mantener el equilibrio de fuerzas en el mundo”. Procederemos de
esa forma en el futuro.
Además quiero señalar el hecho de que, pese a nuestras represalias, el volumen
de nuestros gastos de defensa, como porcentaje del PIB, no está creciendo.
Dichos gastos representan el 2,7% del PIB y se mantendrán en ese nivel. Estamos
planificando el mismo volumen de gastos de defensa para los próximos 5 a 10
años. Esto es plenamente compatible con el promedio de gastos de los países de
la OTAN. Esta cantidad no excede de su promedio de gastos de defensa y, en
algunos casos, es incluso inferior al de los países de la OTAN. Podemos
aprovechar nuestras ventajas competitivas, por ejemplo las capacidades
militares-industriales avanzadas y las capacidades intelectuales del personal de
nuestro complejo militar. Hay buenos resultados y buen personal. En cualquier
caso se han preservado muchas cosas y no escatimaremos esfuerzos no sólo a fin
de mantener, sino también de desarrollar este potencial.
Corriere della Sera: Señor Presidente, dos aspectos más sobre el equilibrio estratégico en Europa. Quisiera preguntar si usted considera que el Tratado de las fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF) está actualmente en riesgo y si éste podría debilitarse, a juzgar por lo ocurrido al Tratado FACE.
Segundo aspecto. Según dijo, usted no quiere participar en una carrera armamentista. Sin embargo, si Estados Unidos continúa construyendo un escudo estratégico en Polonia y la República Checa, ¿no regresaremos a la situación y los tiempos en que las fuerzas nucleares de la ex Unión Soviética se concentraban en ciudades europeas, en objetivos europeos?
VP: Con toda seguridad. Por supuesto regresaremos a esos tiempos. Es evidente
que si parte de la capacidad nuclear de Estados Unidos se sitúa en Europa y
nuestros expertos militares consideran que Estados Unidos representa una amenaza
potencial, entonces tendremos que tomar las represalias pertinentes. ¿Qué
medidas? Naturalmente, debemos tener nuevos objetivos en Europa. Además,
determinar precisamente qué medios se utilizarán para destruir las instalaciones
que, a juicio de nuestros expertos representan una amenaza potencial para la
Federación Rusa, es una cuestión de tecnología.
Corriere della Sera: ¿Y con respecto al Tratado INF?
VP: El Tratado sobre fuerzas nucleares de alcance intermedio es un problema más
amplio que no guarda relación directa con el sistema de defensa antimisiles de
Estados Unidos.
El asunto en cuestión es que sólo a Estados Unidos y a Rusia se les impide
desarrollar misiles de alcance intermedio y entretanto muchos otros países lo
están haciendo. Ya hablé sobre esto. Entre esos países cabe citar Israel,
Paquistán, Irán y Corea del Norte, entre otros.
Si se tratara de un acuerdo global, entonces es evidente que todos debemos
acatarlo. No obstante, cuando casi todos los países del mundo están
desarrollando o proyectando desarrollar estos misiles, no comprendo del todo por
qué debería haber límites para Estados Unidos o Rusia.
Tenemos acuerdos de no proliferación. Eso está. Estos acuerdos son globales. Eso
nos resulta difícil, pero hemos impedido que el mundo adopte medidas que
pudieran exacerbar la situación o, ¡Dios nos libre!, acarrear un desastre.
Reitero que estos acuerdos no son globales en lo referente a los misiles de
alcance intermedio, de modo que sin duda pensamos en lo que debemos hacer para
garantizar nuestra seguridad. Insisto en que muchos países lo están haciendo,
incluso nuestros vecinos.
Además quiero recalcar nuevamente que esto no guarda ninguna relación con los
planes de Estados Unidos de desplegar un sistema de defensa antimisiles en
Europa. Sin embargo, encontraremos respuestas para ambas amenazas.
Le Figaro: Señor Presidente, en la cumbre del G8 usted se reunirá con Sarkozy, el nuevo Presidente de Francia. Usted mantuvo estrechas relaciones de trabajo con el ex Presidente Chirac. ¿Cómo imagina usted el desarrollo de las relaciones entre Rusia y Francia durante la presidencia de Sarkozy, habida cuenta de que Sarkozy está considerado como amigo de Estados Unidos y se prevé que centre su política exterior en los derechos humanos?
VP: Sepa usted que me sentiría muy feliz si alguien se centrara en el problema
de los derechos humanos. Acabo de leer el informe de Amnistía Internacional y
hay muchas cuestiones que no sólo se aplican a Rusia, sino también a nuestros
asociados, incluidos los países miembros del G8. Las críticas son muy severas:
cuestiones como las violaciones de los derechos de los medios de comunicación,
la tortura, el maltrato a los detenidos por parte de la policía, la legislación
sobre emigración. Creo que debemos prestar atención a todas esas cuestiones.
Sólo puedo sentirme feliz si alguien es amigo de Estados Unidos, porque también
nos consideramos amigos de Estados Unidos. Digo eso sin exageración, aun cuando
tal vez usted encuentre una contradicción teniendo en cuenta el hecho de que
ahora estamos analizando con tanta vehemencia problemas como la defensa
antimisiles, el Tratado FACE y otros. Tal vez no sea convincente pero es así.
Nuestras relaciones eran muy diferentes hace, digamos, 20 o incluso 15 años.
Cuando el Presidente de Estados Unidos dice que ya no somos enemigos no sólo le
creo, sino que siento lo mismo, porque el asunto no se limita a quién es amigo
de quién y qué amistad es más sólida. La cuestión que nos ocupa es cómo
fortalecer el sistema de seguridad internacional actual, qué debemos hacer para
lograrlo y qué nos lo impide. A este respecto tenemos posiciones diferentes y
opiniones distintas. Tenemos un punto de vista, nuestros socios estadounidenses
tienen otro.
Por lo que pude apreciar cuando el señor Sarkozy hizo una de sus primeras
declaraciones públicas, recalcó que era un verdadero amigo de Estados Unidos.
Sin embargo, dijo también que eso no significaba que iban a estar de acuerdo en
todo y nuestros amigos tienen que admitir que, en una diversidad de cuestiones,
podemos tener nuestras propias opiniones. Acojo esto con satisfacción porque,
desde el punto de vista personal, he adoptado exactamente el mismo enfoque. No
veo nada inusual en este caso, si expresamos nuestras opiniones y defendemos una
posición respecto a una cuestión determinada. ¿En qué sentido es esto inusual?
Con respecto a nuestras relaciones con Francia, éstas son profundas, hay
intereses políticos mutuos, intereses comunes. Tenemos posiciones similares en
un cúmulo de cuestiones internacionales. Hay una gran cooperación económica y,
lo que es más importante, una posible gran cooperación en el futuro. Todo esto
sienta bases sólidas para el desarrollo de las relaciones futuras.
Confío en que así será. En cualquier caso, durante la conversación telefónica
que sostuve con el nuevo Presidente de Francia, hablamos sobre la forma en que
la dirección rusa pretendía llevar a cabo una labor positiva similar. Hemos
programado una reunión con el Presidente de Francia en Alemania, en el marco de
la cumbre del G8, en la cual llegaremos a conocernos. Creo que estableceremos
buenas relaciones personales y de trabajo. En cualquier caso, me gustaría mucho
que así fuera y trabajaremos con ahínco para ese fin.
Le Figaro: Permítame hacerle una pregunta sobre el gas. Se refiere al desarrollo del depósito de Shtokman con la compañía Gazprom, que ha decidido desarrollar dicho depósito de manera independiente, sin la participación del consorcio. Además, como usted sabe, esto constituye una prueba del clima de inversiones existente en Rusia. ¿Cree usted que hay alguna posibilidad de que las compañías petroleras occidentales participen en este proyecto?
VP: Gazprom no dijo que no habría consorcio. Sí anunció que desarrollaría el
depósito de manera independiente.
Aún hay cuestiones que tenemos que separar. Gazprom será la única promotora y
ejercerá la propiedad única, pero ello no significa que Gazprom no tenga la
intención de colaborar con asociados extranjeros en esferas como la minería.
Además, si nos dedicamos a la licuefacción de gas, entonces Gazprom estará
dispuesta a llevar a cabo una cooperación amplia con los asociados extranjeros,
incluso en el diseño y la construcción de una planta de licuefacción,
distribución y venta de gas.
The Globe and Mail: Siguen corriendo los rumores en el sentido de que Rusia ya no debería ser miembro del G8. Según dicen, su país se está apartando de los valores de la democracia liberal, no ha conseguido aumentar sus logros en materia de libertad política, transparencia, desarrollo de los derechos humanos y así sucesivamente. La gente dice que parte de la economía rusa se ha alejado de los principios de la libre economía, la cual ha vuelto a parar a manos del
Estado. De acuerdo con este punto de vista, tal vez ya no pudiera considerarse que su país forme parte de los países industrializados que constituyen el G8.
¿Cuál es su respuesta para esas afirmaciones?
VP: Diría que esta es la estupidez habitual, quizás motivada por el deseo de
atraer la atención, tal vez de alcanzar algunos objetivos políticos, agravar
problemas o atraer especial atención hacia estas cuestiones. Nosotros no pedimos
ingresar en el G8. Se nos hizo un ofrecimiento y nos complace sobremanera ser
miembros de ese grupo.
Como usted sabe, Rusia está cambiando continuamente y con gran rapidez. En
términos económicos, en la actualidad ocupamos el noveno lugar en el ámbito
mundial y, de acuerdo con algunos indicadores, hemos superado a algunos países
miembros del G8.
Rusia tiene enormes reservas monetarias y de oro que ocupan el tercer lugar del
mundo. Rusia tiene políticas macroeconómicas sólidas que influyen en el mercado
financiero mundial. Tal vez en la actualidad esa influencia no es muy
significativa pero no deja de ser importante.
Rusia es uno de los principales actores en la política energética internacional.
El año pasado dije que Rusia había tomado la delantera al pasar a ocupar el
primer lugar como país productor de petróleo. Además durante mucho tiempo se nos
ha considerado como el mayor productor de gas natural. El papel y la importancia
de Rusia en el sector energético aumentan y seguirán aumentando.
En definitiva, Rusia es una de las más grandes potencias nucleares. Por lo
demás, no nos olvidemos de que Rusia es uno de los miembros fundadores de las
Naciones Unidas y miembro permanente del Consejo de Seguridad.
Si alguien quiere convertir al G8 en un club exclusivo para unos pocos miembros,
que tratarán de resolver entre sí, creo que el resultado no será en absoluto
satisfactorio.
Al contrario, en la actualidad examinamos la idea de ampliar el club del G8 con
vistas a incorporar a otros países más sistemáticamente, a saber, China, India,
Brasil, México y la República de Sudáfrica.
Hay afirmaciones similares sobre Gran Bretaña, Francia o la República Federal de
Alemania. Lo mismo podría ser válido para Rusia. Sin embargo no olvidemos que
otros países miembros del G8 no han experimentado las notables transformaciones
que se han producido en la Federación Rusa. No han enfrentado una guerra civil
como la que, de hecho, nosotros tuvimos en el Cáucaso.
No obstante hemos preservado muchos de los llamados valores comunes aún mejor
que algunos otros países miembros del G8. Pese a los graves conflictos que
tuvieron lugar en el Cáucaso, no hemos abandonado nuestra moratoria relativa a
la pena de muerte. Como sabemos, en algunos países miembros del G8, esta condena
se aplica sistemática y rigurosamente.
De modo que creo que, por supuesto, esos debates son posibles, pero estoy seguro
de que no tienen una justificación seria.
Permítanme reiterar que, hasta donde sé, la presidencia alemana del G8 quiere
formular reglas que rijan las transacciones con algunas de las principales
economías del mundo de forma permanente. Ya enumeré a esos países y con
seguridad podemos apoyar a nuestros asociados alemanes. A mi juicio, esta
iniciativa es absolutamente válida.
The Globe and Mail: Una pregunta adicional. Usted habló de los problemas de un mundo unipolar. ¿Ha analizado usted la posibilidad de crear algún tipo de alianza, algunas relaciones formales entre los países, que podrían considerarse como un polo alternativo en el sistema de relaciones internacionales?
VP: En mi opinión eso sería un callejón sin salida, la forma errónea de abordar
el desarrollo. Abogamos por un mundo multipolar. Creemos que ese mundo debe ser
diverso y respetar los intereses de la inmensa mayoría de la comunidad
internacional. Debemos crear esas normas y aprender a respetarlas.
Der Spiegel: Señor Presidente, sepa que el ex canciller de Alemania Federal, Gerhard Schroeder, lo calificó a usted como un “demócrata puro”. ¿Considera que lo es?
VP: (risas) ¿Que si soy un “demócrata puro”? Por supuesto que lo soy. Sin
ninguna duda. Pero, ¿sabe usted cuál es el problema? Ni siquiera el problema,
peor, ¿una verdadera tragedia? El problema estriba en que estoy completamente
solo, soy el único de mi especie en todo el mundo. Analice lo que está
sucediendo en Estados Unidos, es sencillamente terrible: tortura, personas sin
hogar, Guantánamo, gente detenida sin juicio e investigación.
Analice lo que está ocurriendo en Europa: El trato cruel a los manifestantes,
balas de goma y gases lacrimógenos se utilizaron por primera vez en una capital
y luego en otra, los manifestantes son asesinados en las calles; todo ello sin
siquiera mencionar la región después de la era soviética. Sólo los ucranianos
seguían dando alguna esperanza, pero ahora están completamente desacreditados y
todo apunta hacia una tiranía total, la violación total de la Constitución y las
leyes y así sucesivamente. No hay con quien hablar desde que murió Mahatma
Gandhi.
Der Spiegel: ¿Su país retrocede hacía un régimen totalitario?
VP: Eso no es cierto. No crea lo que oiga.
Der Spiegel: Usted tenía relaciones muy estrechas con Gerhard Schroeder. ¿Cree que Angela Merkel se inclina más a procurar establecer relaciones con Estados Unidos que con Rusia?
VP: Todas las personas y todos los políticos escogen su propio estilo de
comportamiento y establecen sus prioridades. No tengo la impresión de que
nuestras relaciones con Alemania se hayan agravado. Pese a mis buenas relaciones
con Gerhard Schroeder, puedo decir que también he entablado relaciones muy
buenas y prácticas con la señora Merkel. Sí, ella muestra más persistencia en
algunos aspectos.
Por ejemplo, se siente muy feliz de luchar por la carne polaca. Como ya dije, no
quiere comerla: todos sabemos que en Berlín fue confiscada una entrega de carne
polaca. Sin embargo, con respecto a cuestiones clave, las cuestiones de
principio, no existen problemas entre nosotros que pudieran interferir en el
desarrollo de los vínculos entre nuestros países. Tenemos relaciones muy
pragmáticas y coherentes y en lo tocante a las relaciones con Rusia, vemos que
hay continuidad con respecto a la política del gobierno anterior.
Kommersant: Vladimir Vladimirovich, tal vez se trata de una cuestión de carácter más local que específico, no obstante, creo que el asunto es importante. En los últimos días, nuestro periódico ha venido escribiendo sobre el hecho de que, hace dos días, el Servicio Federal de Aduana prohibió que se sacaran del país los materiales biológicos. Es muy sencillo no permitir que los saquen del país.
VP: ¿Cuáles son esos materiales biológicos?
Kommersant: Muestras de materiales biológicos, como muestras de sangre, trozos de tejido humano, materiales necesarios para realizar análisis de calidad en Occidente, donde hay bases de datos a gran escala. Esto es necesario a fin de establecer el diagnóstico más exacto de las personas de Rusia que tienen, por ejemplo cáncer, y en última instancia, para poder operarlos y ayudarlos. Sin embargo, el servicio de aduana no permite sacar esas muestras del país. Se divulgan muchas explicaciones en cuanto a la razón por la que eso es así, pero los hechos siguen siendo hechos. Hoy el Servicio Federal de Aduanas incluso emitió una declaración, en la que dice que pronto se elaborarán normas sobre el particular. No obstante, en la actualidad se prohíbe sacar las muestras del país. ¿Cuál es su opinión al respecto?
VP: Me resulta difícil dar una opinión exacta porque no sé mucho sobre la
materia. Creo que no se deberían formular normas y que el Ministerio de Salud
debería participar en esta labor. Según dijo esas muestras se envían al exterior
a fin de ayudar a la gente, pero en este caso, mi pregunta es: ¿A quiénes ha
ayudado este procedimiento y realmente qué ayuda han recibido? ¿Hay
estadísticas? No tengo esas estadísticas y, en conjunto, tengo mis dudas en
cuanto a si alguien ha recibido ayuda específica como resultado del envío de
muestras biológicas al exterior.
Kommersant: Hoy día, obtener un diagnóstico correcto es una forma de ayuda, y las bases de datos internacionales son las que se utilizan para establecer el diagnóstico correcto.
VP: ¿Dónde está ese diagnóstico? Muéstrenme estadísticas que prueben que alguien
ha recibido el diagnóstico correcto como resultado de ese trabajo.
Kommersant: Podemos mostrarle esas estadísticas.
VP: Entonces envíenmelas. Sin embargo, se debería cooperar con el Ministerio de
Salud en este sentido. Todos los países tienen normas sobre cuestiones como el
envío al exterior de los órganos, los tejidos y así sucesivamente. Se trata de
una cuestión delicada y cualquier país civilizado debería adoptar normas a ese
respecto; Rusia también. No conozco todos los detalles de esta cuestión, pero se
instituirán normas y todos trabajaremos en este marco.
Kommersant: ¿Tal vez se podría abrir la frontera nuevamente mientras se redacten las normas? ¿Tal vez se podrían seguir aplicando las normas anteriores durante este período?
VP: No hay normas anteriores. Si hubiese habido un conjunto de normas, se podría
decir si han tenido lugar o no violaciones, pero sencillamente no había un
conjunto de normas. Ahora es preciso que adoptemos medidas para corregir esta
situación y los especialistas del Ministerio de Salud deben participar en esta
labor y establecer su posición.
Nikkei: Los asiáticos ven a Rusia desde el prisma de las relaciones con Estados Unidos y Europa. Creo que debemos analizar a Rusia directamente como una nación asiática porque es un país grande y una parte considerable de su territorio se encuentra en Asia. Ahora bien, vemos que en Asia el crecimiento económico marcha a un ritmo que habría sido difícil de imaginar en el pasado.
Todos los países asiáticos acusan un crecimiento muy rápido. Japón ha entrado en un nuevo período de crecimiento y China, por supuesto, es uno de los países que muestran un crecimiento más acelerado. Conjuntamente con los acuerdos multilaterales, en Asia se han firmado diversos acuerdos bilaterales sobre preferencias comerciales y así sucesivamente. Rusia también muestra un rápido crecimiento económico. ¿Cómo proyecta participar en el dinámico desarrollo de la región asiática y cómo planea trabajar en el grupo sixpartito? ¿Por qué no aprovechar las posibilidades que ofrece la cooperación mediante inversiones como forma de cooperación?
VP: ¿Podría usted especificar a qué grupo sixpartito se refiere?
Nikkei: Me refiero a las conversaciones sixpartitas sobre la solución de la situación imperante en Corea del Norte. Rusia es una de las partes en estas negociaciones, cuyo objetivo es resolver el problema de Corea del Norte. ¿Cómo prevé desempeñar un papel más activo en este proceso?
VP: Estamos participando activamente en las negociaciones sixpartitas sobre el
problema nuclear de Corea del Norte. Probablemente usted haya podido apreciar
por sí mismo que nuestra posición respecto de esta compleja cuestión es muy
productiva y de hecho nuestra posición ha contribuido a lograr resultados
positivos en esta región. Siempre hemos considerado que debemos evitar todo lo
que pudiera llevar las negociaciones al estancamiento, y debemos tener en cuenta
los intereses de Corea del Norte y contribuir a la concertación de acuerdos que
todas las partes puedan aceptar. China ha trabajado muy duro, por supuesto, para
contribuir al logro de un resultado positivo. Creo que todas las partes en este
proceso han mostrado buena voluntad y demostrado que, pese a la gravedad del
problema, todas tratan de llegar a un acuerdo y están dispuestas a procurar
siempre soluciones de avenencia, que siempre pueden encontrarse. Proseguiremos
nuestro trabajo en esta región.
Con relación a Asia en conjunto, ya dije que Asia es una de nuestras
prioridades. Colaboraremos con las organizaciones internacionales y en la
actualidad participamos en numerosos foros asiáticos y seguiremos participando
en su labor.
Respecto a las cuestiones económicas, si consideramos la cuestión energética,
uno de los problemas más apremiantes, usted sabe que ya estamos construyendo un
oleoducto hacia la costa del Pacífico y estamos analizando la posibilidad de
construir también un gasoducto. Se trabaja activamente en los planes con miras a
construir un gasoducto hacia China y también hacia la costa del Pacífico.
Asimismo seguiremos colaborando en otros sectores, en el sector de la alta
tecnología y en la cooperación técnico-militar.
Desarrollaremos la cooperación multilateral con Asia.
The Times: Tony Blair finalmente decidió apoyar a Gordon Brown para que se convierta en el nuevo Primer Ministro. ¿Cree usted que esa es la decisión correcta? Por su parte, ¿quién le gustaría que fuera el próximo presidente de Rusia?
VP: Si usted está insinuando que se trata de Gordon Brown, con todo el respeto
que me merece, es poco probable que él llegue a ser el Presidente de Rusia.
(Risas).
La decisión del partido laborista no es asunto nuestro. Sabemos que Gordon Brown
es un eminente especialista y espero que si de hecho llega a ser primer
ministro, se tendrán en cuenta los resultados obtenidos en los últimos años y
podremos fomentar todavía más nuestras relaciones con el Reino Unido. Tenemos
muchos intereses comunes en diversas esferas. Tony y yo hemos analizado esta
cuestión en muchas ocasiones. Hemos analizado nuestra cooperación y las
perspectivas de trabajo conjunto entre los gobiernos de Rusia y Gran Bretaña.
Recuerdo la cálida acogida que me dispensaron cuando hice una visita de estado
al Reino Unido. Todas estas cosas tienen muchísimos elementos positivos que
pueden ayudarnos a seguir avanzando. En cuanto a las decisiones adoptadas en el
seno del Partido Laborista, por supuesto estaremos de acuerdo con su decisión y
colaboraremos con nuestros nuevos asociados, independientemente de quienes sean.
En cuanto a Rusia, a diferencia del Reino Unido donde el Primer Ministro se
elige en el seno de un partido político, aquí el presidente es elegido por los
electores rusos mediante el voto directo y secreto.
The Times: Aun así, ¿qué tipo de persona quisiera ver como presidente, y qué cualidades debería tener?
VP: Quisiera ver, sobre todo, a alguien que sea decente y honrado, alguien con
un alto grado de profesionalidad y experiencia, que haya demostrado su valía y
alcanzado resultados positivos a nivel regional o federal. En otras palabras,
quisiera que sea alguien que pueda inspirar confianza a la gran mayoría de los
electores rusos mediante la campaña y el proceso electorales.
Der Spiegel: ¿Esa persona podría ser alguien que ya haya ocupado el cargo de presidente?
VP: En Rusia sólo ha habido un presidente anterior: Boris Yeltsin. Hoy es un día
de recuerdo a Boris Yeltsin, pues se cumplen cuarenta días de su deceso. No ha
habido otros presidentes de la Federación Rusa. Mi mandato está llegando a su
fin. Ni siquiera comprendo a qué se refiere.
Wall Street Journal: Ahora que su mandato está llegando a su fin, ¿cómo quisiera que la historia recuerde su presidencia? ¿Cuáles son los principales logros de su presidencia por los que quisiera ser recordado? En este sentido, ¿con el gobierno de qué líder ruso o mundial quisiera que se comparara su presidencia?
VP: Empezando por el final, ¿por qué hacer comparaciones? La situación en cada
período histórico y en cada país siempre es única en su forma, y no veo la
necesidad de hacer comparaciones. El tiempo transcurrirá y los especialistas, el
público y los expertos evaluarán con objetividad lo que yo pude lograr durante
estos ocho años como Presidente de la Federación Rusa.
Creo que hay cosas de las cuales yo y las personas que han trabajado conmigo
podemos sentirnos merecidamente orgullosos. Cabe citar la recuperación de la
integridad territorial de Rusia, el fortalecimiento del Estado, el progreso
hacia el establecimiento de un sistema multipartidista, el fortalecimiento del
sistema parlamentario, el restablecimiento del potencial del ejército y, por
supuesto, el desarrollo de la economía. Como usted sabe, durante este período,
nuestra economía ha venido experimentando un crecimiento del 6,9% anual como
promedio y sólo en el primer cuatrimestre de este año nuestro PIB subió el 7,7%.
Cuando empecé mi trabajo en el año 2000, el 30% de nuestra población vivía por
debajo del umbral de la pobreza. Desde entonces, ha tenido lugar una gran
disminución y en la actualidad la cifra es del 15% aproximadamente. En el
período comprendido entre 2009 y 2010, reduciremos esta cifra por debajo del 10%
y esto nos colocará al mismo nivel del promedio europeo.
Teníamos deudas enormes, sencillamente catastróficas para nuestra economía, pero
ya las saldamos en su totalidad. No sólo hemos pagado nuestras deudas, sino que
ahora tenemos el mejor índice de deuda externa con respecto al coeficiente del
PIB de Europa. Las cifras de nuestras reservas monetarias y de oro son
conocidas: en 2000, se mantuvieron a sólo 12.000 millones de dólares y teníamos
una deuda de más del 100% del PIB, pero ahora nuestro volumen de reservas de oro
ocupa el tercer lugar a escala mundial y sólo en el primer cuatrimestre del año
en curso aumentaron en 90.000 millones de dólares.
En el transcurso del decenio de 1990 e incluso en el período comprendido entre
2000 y 2001, se produjo una considerable fuga de capital de Rusia. El país
perdía cada año 15.000, 20.000 ó 25.000 millones de dólares. El año pasado, por
primera vez invertimos esta situación y tuvimos una entrada de capital de 41.000
millones de dólares. En el primer cuatrimestre de este año ya hemos tenido una
entrada de capital de 40.000 millones de dólares. El año pasado la
capitalización del mercado bursátil de Rusia mostró un inmenso crecimiento de
más del 50%. Este es uno de los mejores resultados en el plano mundial, tal vez
incluso el mejor. Nuestra economía estuvo casi al final de la lista que indicaba
el tamaño de las economías mundiales, pero en el presente ha subido al noveno
lugar y en algunas esferas incluso ha superado a algunas de las economías de
otros países miembros del G8. Ello demuestra que hoy por hoy podemos enfrentar
los problemas sociales. Los ingresos reales aumentan el 12% aproximadamente. En
los primeros cuatro meses de este año el índice de crecimiento del ingreso real
llegó a poco más del 18%, mientras que los salarios aumentaron el 11 ó 12%.
Al analizar los problemas que aún tenemos que resolver, uno de los más grandes
es la enorme diferencia de ingresos entre las personas que se encuentran en el
extremo superior e inferior de la escala. Combatir la pobreza es, obviamente,
una de nuestras principales prioridades en el período inmediato y aún nos falta
mucho por hacer para mejorar nuestro sistema de pensiones también porque la
correlación entre las pensiones y el salario medio sigue siendo más baja aquí
que en Europa. En Rusia la diferencia entre los ingresos que se indican en el
extremo superior e inferior de la escala sigue siendo considerable, entre 15,6 y
15,7. Actualmente esta correlación es menor que en Estados Unidos (su cifra es
de 15,9), pero no mayor que en el Reino Unido o Italia (cuya cifra es de 13,6 -
13,7). Sin embargo persiste una gran disparidad para nosotros y combatir la
pobreza es una de nuestras mayores prioridades.
La situación demográfica es otra prioridad. Debemos hacer todo lo posible para
cambiar la situación demográfica. Hemos adoptado un programa especial en esta
esfera. Ahora no repetiré todos los detalles del programa, pero estamos
asignando importantes recursos para su ejecución y estoy seguro de que se
lograrán resultados en este sentido.
En cuanto a la construcción del Estado, a menudo somos objeto de críticas por
centralizar el poder estatal, pero pocos prestan atención al hecho de que hemos
adoptado numerosas decisiones para descentralizar el poder estatal y hemos
transferido un número considerable de poderes a las autoridades regionales y, lo
que es más importante, a las autoridades municipales.
Seguí con asombro el debate que tuvo lugar en Alemania sobre los poderes que se
conferirían con respecto a los terrenos. Seguí todo ese debate con asombro y
comprobé que ya habíamos hecho todo esto desde hacía tiempo. En la actualidad,
en Rusia sería sencillamente cómico escuchar un debate sobre el otorgamiento a
las autoridades municipales o regionales de la facultad de decidir, por ejemplo,
sobre la apertura y el cierre de los establecimientos y así sucesivamente. Las
municipalidades rusas tienen poderes mucho más amplios que en muchos países
europeos y creemos que esta es la política correcta. Lamentablemente teníamos
una situación en la que no se disponía de recursos financieros para respaldar
esos poderes, pero estamos cambiando ese panorama de manera gradual. Esta es la
situación general actual en esta esfera en Rusia, aunque aún tenemos mucho
trabajo por hacer.
Corriere della Sera: Señor Presidente, prometí a mis colegas que guardaría silencio, pero tengo que hacerle una pregunta más, muy breve. Soy consciente de que son los electores rusos quienes elegirán al próximo presidente, pero tal vez usted podría decir algo sobre lo que hará usted, Vladimir Putin, tras la conclusión de su mandato.
VP: Trabajaré, que no quepa la menor duda, pero en este momento no puedo decir
dónde ni en qué condiciones. Sí tengo algunas ideas al respecto, pero es
prematuro todavía hablar sobre éstas. Incluso con arreglo a las leyes vigentes
en Rusia, aún falta mucho tiempo para mi edad de jubilación y no tendría sentido
sentarme en casa y estar ocioso.
Sin embargo en este momento no quiero hablar sobre mis posibles planes de
futuro. Para ser sincero no creo que en este preciso momento sea correcto
perturbar a la opinión pública con respecto a esta cuestión. Tenemos que esperar
para ver cómo se perfila esta situación, cómo avanza el proceso en Rusia durante
este año y el comienzo del próximo. Hay varias posibilidades diferentes.
Corriere della Sera: Tengo una segunda pregunta sobre la política exterior de Rusia. Me parece que la política exterior de Rusia no ofrece una alternativa real para, digamos, la política exterior estadounidense o europea.
Un ejemplo es Irán. Por supuesto Rusia no quiere que Irán se convierta en un estado nuclear. Al fin y al cabo Irán está muy cerca de las fronteras rusas.
Pero, ¿qué alternativa hay para la política de sanciones de Occidente, para la política que Occidente ha aplicado, incluida la participación de Rusia en las Naciones Unidas? ¿Ve usted la posibilidad de que Rusia proponga alguna alternativa?
Kosovo es otro ejemplo. Conozco su posición con respecto a Kosovo, su posición hacia las negociaciones directas entre los serbios y los kosovares. ¿No cree usted que la posición que ha adoptado contra el señor Ahtisaari y las Naciones
Unidas realmente podría alentar a Kosovo a declarar la independencia unilateralmente?
VP: En cuanto a lo que Rusia puede proponer mediante soluciones a problemas
complejos o insolubles a primera vista me remito a lo que acabo de hablar con su
colega, el señor Ota, sobre la cuestión de Corea del Norte. Sabemos que pese a
la complejidad de este problema se ha encontrado una solución y que es posible
solucionar los problemas cuando, en lugar de dramatizar la situación y conducir
las cosas hacia un callejón sin salida, las partes deciden buscar las formas de
salir del estancamiento y aceptar una solución conciliatoria. Los problemas
pueden solucionarse sin tener que recurrir a las amenazas y la fuerza armada y
apoyamos este método de resolver los problemas.
Con respecto a Kosovo, usted mencionó que apoyamos la idea del diálogo entre la
población albanesa de Kosovo y los serbios. Sin embargo eso no resume cabalmente
nuestra posición. Quisiera profundizar un poco más sobre este aspecto.
En primer lugar nuestra posición se basa en los principios del derecho
internacional y uno de esos principios básicos es el de la integridad
territorial de un Estado.
En segundo lugar nuestra posición también se basa en la Resolución 1244 del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la cual, quiero recalcar, fue
aprobada por unanimidad y nadie ha revocado. Esta resolución establece
claramente, por escrito, que Kosovo es parte integrante de Serbia.
Si queremos hacer prevalecer el principio del derecho de un pueblo a la libre
determinación –el principio que sustentó la política de la Unión Soviética
durante la lucha de los pueblos para liberarse del colonialismo- sobre el
principio de la integridad territorial, esta política y esta decisión deben ser
universales y aplicarse en todas partes del mundo y al menos en todas partes de
Europa. De acuerdo con las declaraciones de nuestros asociados, no estamos
convencidos de que Kosovo sea un caso único. No hay nada que sugiera que el caso
de Kosovo difiera del de Osetia del Sur, Abjasia o Trans-Dniéster. En un caso se
derrumbó el imperio comunista yugoslavo y en el segundo se desmoronó el imperio
comunista soviético. Ambos casos tenían su sucesión de guerras, víctimas,
criminales y víctimas de crímenes. Osetia del Sur, Abjasia y Trans-Dniéster han
estado viviendo esencialmente como estados independientes durante 15 años y han
elegido parlamentos y presidentes y adoptado constituciones. No hay ninguna
diferencia.
No comprendemos porqué debemos apoyar un principio en una parte de Europa y
observar otros principios en otras partes del continente negando a los pueblos
del Cáucaso, digamos, el derecho a la libre determinación.
No descarto la posibilidad de que esa labor gradual con respecto a Serbia a la
larga transforme su opinión sobre Kosovo. No quiero hablar por los serbios, pero
un trabajo continuo y sensato podría traducirse en el logro de algún tipo de
solución de avenencia.
No comprendo la necesidad actual de obligar a todo un pueblo europeo a
doblegarse y humillarse de modo que entonces toda una nación considere como
enemigos a quienes hayan provocado esta situación. Estos tipos de problemas sólo
deben solucionarse mediante un proceso de acuerdo y soluciones conciliatorias y
creo que aún no hemos agotado nuestras posibilidades en este sentido.
Según nos dicen, hay que apurarse, pero, ¿apurarse para qué? ¿Qué está pasando
para que tengamos que agitarnos como una pulga que la llevan por una soga?, y
disculpe la expresión.
Corriere della Sera: ¿Podría decir algunas palabras sobre Irán?
VP: Ya dije que logramos solucionar la cuestión de Corea sin hacer amenazas
específicas ni recurrir a la fuerza. ¿Por qué no vamos a encontrar una solución
al problema iraní? Debemos seguir buscando y ser pacientes.
Acepto que se trata de una cuestión compleja. El señor Solana se reunió en
Madrid, creo que con representantes iraníes y los países participantes en el
diálogo. Quiero que eso continúe en el futuro. Como puede ver, estamos
colaborando con todos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas a fin de buscar soluciones mutuamente aceptables y consideramos que
tenemos un alto grado de responsabilidad en esta labor.
The Times: En este sentido, ¿puedo preguntarle si usted coincide con el Presidente Bush en que sería inaceptable que Irán tenga armas nucleares?
VP: Estoy totalmente de acuerdo.
Le Figaro: Quisiera responder sus comentarios sobre Kosovo. No veo ninguna posibilidad de lograr una solución de avenencia. ¿Podría explicarme qué tipo de arreglo sería posible? Un país es independiente o no. ¿Qué tipo de compromiso es posible en este caso?
VP: Si lo supiera, hace tiempo que lo habría propuesto. Necesitamos seguir
buscando. Es un trabajo difícil y complejo. No lo sé. No lo sé en este momento.
Pero Montenegro y Serbia, por ejemplo, alcanzaron un compromiso durante un
período de su historia y todo el mundo estuvo de acuerdo con eso. Es sólo un
ejemplo. ¿Pero no piensan ustedes que defender el principio del derecho a la
autodeterminación podría provocar procesos negativos del tipo de los que afronta
Rusia y no sólo en el área pos soviética? Sería difícil para nosotros
explicarles a los distintos pueblos del Norte del Cáucaso por qué las gentes de
una parte de Europa tienen este derecho y ellos no. Se da, por ejemplo, la
situación de que parte del pueblo osetiano vive en Rusia y parte vive en
territorio de Georgia y se considera a sí misma un estado independiente y ¿cómo
les explicamos a los osetianos que ellos no pueden disfrutar de los mismos
derechos que otras gentes de Europa?, ¿por qué a los albaneses se les permite
disfrutar esos derechos pero no a los osetianos? Esto sería imposible de
explicar.
Por añadidura, esta decisión alentaría movimientos separatistas en la misma
Europa. Escocia, por lo que sé, tiene planes de celebrar un referéndum sobre su
independencia dentro de tres años. Existen movimientos similares en Cataluña y
este proceso ha estado desarrollándose desde hace tiempo en el País Vasco. Si
profundizamos en la situación de los Balcanes, veremos que la República Srpska
(1) querría unirse a Serbia. El sur de Europa tiene otros problemas también. No
quiero ni siquiera mencionar todos estos problemas para no provocar este tipo de
movimientos, pero si hablan con los expertos se darán cuenta de que hay muchos
problemas de este tipo y, ¿por qué provocar la situación? Creo que es muy dañino
y peligroso. Si alguien quiere seguir el juego a unas personas que están
apuradas y que dicen que no hay tiempo, aunque no está claro para qué no hay
tiempo, entonces, por favor, háganlo, pero nosotros no podemos estar de acuerdo.
Le Figaro: Tengo otra pregunta acerca de economía, acerca del deseo de Rusia de participar en empresas europeas, en EADS en concreto, la empresa aeroespacial europea. ¿Cuál es el objetivo de Rusia al respecto? ¿Qué puede decirle a la gente de Europa Occidental que está algo inquieta por los objetivos de Rusia al participar en el capital de las empresas europeas?
VP: ¿Hay algo que temer si las empresas rusas invierten en otros países europeos
que tienen gran necesidad de ello? Esto es algo que habría que recibir con
agrado, algo que habría que agradecer. Nuestras empresas están operando en
condiciones de mercado. No están intentando quitarle nada a nadie; están
invirtiendo, creando empleos, contribuyendo al desarrollo económico. Usted
mencionó EADS. Sabemos que EADS se enfrenta a una serie de problemas y si
hubiéramos alcanzado un acuerdo sobre la entrada de un inversor ruso, quizás
habría sido posible conservar puestos de trabajo en Airbus. Quizás habría sido
posible evitar el despido de cientos de personas. Sólo cito este caso como un
ejemplo. ¿Qué hay que temer? Yo no veo ningún peligro. Sólo veo la posibilidad
de unir nuestros potenciales, tanto más cuando tenemos algo que ofrecer al
sector aeronáutico. Tenemos nuestros propios problemas en este sector pero
estamos en proceso de desarrollar un gran consorcio y sí tenemos algo que
ofrecer, proyectos y avances interesantes. Por ejemplo, tenemos el Be-200, un
avión anti-incendios que es único en su categoría. No existe un avión igual en
todo el mundo. Hemos visto cómo los bosques del sur de Europa se han visto tan
gravemente afectados por incendios en los últimos años. ¿Por qué no emplear este
avión?
Soy consciente de que los fabricantes rusos se harían con ciertos segmentos del
mercado, pero no tengo duda de que el sector europeo en general sólo saldría
beneficiado de ese proceso.
Seamos francos: la competición es dura. El mercado global está monopolizado por
dos o tres jugadores –de EEUU y Europa- que compiten ferozmente entre sí. Pero
si los europeos no quieren que trabajemos con ellos buscaremos socios en otra
parte. En algunas áreas de la industria aeronáutica siempre trabajaremos con
unos u otros. Boeing ya posee una oficina en Moscú que llevó a cabo una cantidad
enorme de trabajo en el desarrollo del último avión de Boeing. Hay cosas en las
que podríamos trabajar juntos y, como he dicho, este trabajo podría ser
productivo y podría ayudarnos a todos a ser más competitivos.
En cuanto a otras inversiones, en el sector energético por ejemplo, si Gazprom o
cualquiera otra de nuestras compañías energéticas se posicionara en las redes de
distribución de gas, estaría en línea con sus intereses asegurar que por dichas
redes circulara gas, ¿y qué habría de malo en eso? Todo el mundo se
beneficiaría.
Hemos acordado con nuestros socios alemanes construir el gasoducto noreuropeo.
Por algún motivo la gente cree que con esto se está dando un rodeo para evitar a
otros países, pero no se trata en absoluto de evitar a otros países, sino más
bien de establecer una ruta adicional para transportar recursos energéticos a
Europa. No estamos aislando a nadie ni recortando nada, sólo estamos
construyendo una ruta de transporte adicional. Ambas partes tienen intereses del
49 y 51% en este gasoducto. Alemania nos permite introducir las redes en su
territorio y nosotros le permitimos participar en la actividad productiva en el
nuestro. Esto significa que los consumidores alemanes pueden estar tranquilos
acerca de la producción futura, el volumen de suministro y sobre la calidad del
trabajo que se realiza. Esto eleva el nivel de seguridad energética en Europa y
garantiza a los inversores que todo funcionará con precisión fiable, como un
reloj.
Sí, nos interesa la cooperación en los sectores de alta tecnología. Las antiguas
listas COCOM se abolieron pero en la actualidad siguen vigentes muchas
restricciones y creemos que esto es un obstáculo para el desarrollo económico
global, un obstáculo dañino que no refleja en absoluto el estado actual de las
relaciones internacionales. Estas restricciones son una reliquia del pasado y
hay que eliminarlas. Nuestros hombres de negocios adquirieron participaciones
del 25-30% en una de las principales empresas constructoras de Austria, digamos,
y ahora han introducido esta empresa en nuestro mercado de la construcción.
Tienen la posibilidad de realizar negocios conjuntos por un total de 25.000
millones de dólares a lo largo de los próximos 14 años y sólo en un lugar de
Rusia, ¿qué habría de malo en eso para la empresa en cuestión? Se ha asegurado
trabajo para los próximos 14 años y se construirá un nuevo distrito residencial
en Yekaterinburgo.
Corriere della Sera: ¿Podría decir lo mismo de Aeroflot?
VP: Si Aeroflot como empresa comercial alcanza un acuerdo de cooperación con
Alitalia y ésta considera que es ventajoso, lo recibiremos con agrado.
Pretendemos ayudar a Aeroflot a mejorar su posición en Rusia, pero la compañía
operará en igualdad de condiciones en el mercado y no le daremos preferencias
especiales. Si nuestros socios en Italia creen que sería económicamente
congruente unir fuerzas con Aeroflot en los mercados, en el transporte de
pasajeros y de carga, la distribución de billetes y otros servicios, lo
aceptaremos de muy buen grado.
Wall Street Journal: ¿Cree que existe una discriminación de las empresas rusas en Occidente? ¿Cree que no son bienvenidas por razones políticas?
VP: Su colega mencionó temores e inquietudes, aunque no sé qué fundamento
pudieran tener. Creo sencillamente que esto es una situación nueva y que la
gente no está acostumbrada aún. Se está acostumbrado a ver cómo Rusia recibe
ayuda humanitaria y ahora de repente está invirtiendo o preparándose para
invertir miles de millones de dólares. Creo que la opinión pública aún se está
habituando a esta idea, pero esto es una realidad hoy y el proceso sólo va a
ganar impulso.
En la cooperación con Rusia, no existe ningún riesgo, ni siquiera a largo plazo,
de que llegue una avalancha de artículos de consumo, como ocurre con algunos
países asiáticos.
Wall Street Journal: Creo que la gente siente más temor de que pueda utilizarse la influencia política o la presión económica.
VP: Eso es ridículo y tiene su origen simplemente en la ignorancia de lo que
está ocurriendo realmente en el mundo de hoy. Cuando estuve en Bulgaria el
Presidente Prvanov me dijo: “Vuestra compañía, Lukoil, ha invertido 300 millones
de dólares aquí y ha comprado una red de estaciones de servicio”. Yo me enteré a
través de él. No sé lo que está haciendo Lukoil en Bulgaria. CONOCO-Philips ya
tiene una participación del 10% en Lukoil. Es ya una compañía de participación
internacional. Si hablamos de Gazprom, a la que todo el mundo parece temer, la
alemana Ruhrgas tiene actualmente una participación mayor del 10% en esta
compañía y tiene un representante en el consejo de dirección. Muchas otras de
nuestras compañías se han abierto a la inversión extranjera.
Uno de sus colegas, o quizás usted mismo, dijo que estamos desarrollando un
capitalismo de estado, pero no es así. Sí estamos siguiendo políticas de
consolidación y movilización en algunas áreas, en la construcción de barcos y
aviones, por ejemplo, áreas en las que hemos decidido establecer corporaciones
estatales, pero mire lo que hacen otros países. Mire lo que hizo Corea del Sur
en el sector naval a mediados de los sesenta, por ejemplo. Fíjese en las
decisiones que tomaron y las preferencias que dieron a sus compañías, recogidas
en la legislación, y todo quedará claro. Algunas cosas ya se han ensayado en el
mundo. Lo mismo se aplica a la fabricación de aviones. Desgraciadamente, sin
apoyo estatal, la fabricación de aviones en Rusia, especialmente la de aviones
civiles, se halla en una situación muy difícil.
No estamos incrementando el número de activos de propiedad estatal con la
creación de estas empresas y quiero hacer hincapié en esto. Simplemente estamos
abarcando activos de propiedad estatal existentes bajo un mismo techo legal con
el fin de que operen de manera más eficiente. No le hemos quitado nada a nadie.
Tan sólo hemos creado una compañía naval a partir de activos estatales
existentes y estamos haciendo lo mismo en el sector aeronáutico. Estamos
haciendo más eficientes estos sectores, abandonando proyectos ineficaces y no
descartamos la posibilidad de que, una vez que estas empresas funcionen
eficientemente, parte de las acciones que actualmente son propiedad del estado
pudieran salir a la venta. Esta es la línea de desarrollo que estamos siguiendo.
En cuanto al sector energético, a diferencia de los países de la OPEP, hemos
privatizado por completo nuestro sector petrolero y ahora tenemos sólo dos
compañías con participación estatal. Gazprom ya ha sacado a la venta el 49% de
sus acciones y, de acuerdo con nuestros cálculos, más del 20% está ahora en
manos extranjeras. Ruhrgas tiene una participación formal del 10%, y los
expertos dicen que más del 10% está en manos extranjeras. La otra compañía,
Rosneft, ha llevado a cabo una IPO (Oferta Pública de Acciones, OPA), como
saben, y ha vendido parte de sus acciones.
Las otras compañías son todas privadas y muchas de ellas tienen participación
extranjera. BP, sobre la que preguntó su colega de The Times, está incrementando
sus reservas principalmente a través de sus actividades en Rusia y el gobierno
ruso lo acepta y está incrementando las reservas de BP cada año, lo que también
sube su capitalización, incluso si la compañía no desarrolla estos depósitos. En
este sentido hace tiempo que Rusia se integró en la economía mundial. No tiene
sentido que una parte de la economía global discrimine a otra parte y tema
abrirse a ella. Todo este proceso ya se está llevando a cabo y creo que, con el
tiempo, y si llegamos a los acuerdos adecuados y presentamos las cosas de manera
objetiva, no deberían surgir problemas. A un nivel corporativo, por supuesto,
puede surgir el temor a la competencia y demás, pero son aquellas personas que
temen la competencia justa y abierta las que están provocando estas inquietudes
en la sociedad occidental.
Wall Street Journal: Volviendo a BP, cuando se creó TNK-BO, a los accionistas rusos se les preguntó cómo se ejercería el control en el caso de que la participación fuera del 50-50. Ahora Rusia conserva una participación del 51% en sus principales empresas y esto significa que el estado retiene el control.
Desde el punto de vista de los intereses estratégicos de Rusia, ¿piensa que TNK-BP, que es ahora la principal empresa del país en cuanto a producción, puede seguir operando sobre esta base 50-50, o sería mejor tener el control…?
VP: No es una pregunta para mí. No soy accionista de BP ni de TNK. Es una
pregunta para los accionistas. No estoy capacitado ni personalmente ni como
funcionario del gobierno para hablar en nombre de los accionistas de BP y TNK.
Dije en un principio, cuando decidieron operar sobre una base 50-50, que
recuerdo por mi trabajo en San Petersburgo que esto no siempre es efectivo, pero
ellos aseguraron que llegarían a un acuerdo. Les dije que era asunto suyo. De
momento parece que han logrado alcanzar acuerdos y por lo que sé no tienen
ningún problema.
Wall Street Journal: ¿De forma que el estado no opina que sería mejor tener una participación del 51% en estas compañías?
VP: Dejemos a los extranjeros comprar el cien por cien, si lo desean.
Kommersant: Vladimir Vladimirovich, dijo usted que hoy Boris Yeltsin está en la memoria de todos. Recordamos que él le dijo: “Cuide de Rusia”. En aquel momento, esas palabras fueron especialmente pertinentes y se trataba quizás no tanto de cuidar de Rusia sino de salvarla. Usted, a su vez, también tendrá que decir algunas palabras a quien tome el relevo. ¿Ha pensado qué dirá cuando llegue el momento?
VP: No, no lo he pensado.
Kommersant: ¿No es hora de empezar a hacerlo?
VP: No, aún hay tiempo. No tengan tanta prisa. Aún estoy trabajando en un
desierto y ustedes ya están… (risas).
Kommersant: Otra pregunta pues: mucha gente dice “Soy el hombre de Putin”, gente que ha trabajado con usted mucho tiempo, desde hace años.
VP: ¿Quienes en concreto?
Kommersant: Alexei Gromov, por ejemplo.
VP: Gracias, pero nunca he dicho eso.
Kommersant: Vladislav Surkov e Igor Sechin, por ejemplo. Podría darle un listado con todos sus ayudantes y subdirectores de la oficina presidencial. ¿Ha pensado qué será de estas personas después de 2008? ¿Se retirarán con usted o permanecerán? Esto es un problema para mucha gente.
VP: No creo que sea un problema para la gente honrada. Si alguien ha servido al
estado de forma honrada no hay ningún problema, sólo está el problema de
encontrar un nuevo empleo y ése, por supuesto, es un asunto importante para
cualquier persona. Pero para los ciudadanos honrados que han trabajado
honradamente por el bien de su país, no puede ni debe haber ningún problema
político.
The Times: Querría hacerle una pregunta personal acerca de su mujer y su familia. Las esposas de los primeros ministros y presidentes son siempre un foco de atención. ¿Ha disfrutado su esposa siendo la esposa de un presidente o está esperando ansiosa que termine la legislatura?
VP: Espera ansiosa que termine. En general, esta situación supone una carga para
nuestra familia, por supuesto. Mi trabajo en sí mismo compensa hasta cierto
punto esta situación, pero mi familia no recibe esa compensación y existen
muchas restricciones. Mi esposa nunca esperó que yo me convirtiera en presidente
y no lamenta que la legislatura llegue a su fin. Mis hijos estudian y,
afortunadamente, les va todo bien. En conjunto no hay ningún problema y espero
que no surja ninguno.
Mi esposa está ocupada en su trabajo favorito; es filóloga y ha encontrado su
lugar en esta área, así que todo va bien en ese sentido.
Der Spiegel: Cuando Gerhard Schroeder se convirtió en…
VP: ¿Realmente le gusta tanto Schroeder?
Der Spiegel: Él también parece impresionado por usted. Dijo que sería bueno para Alemania que la Constitución permitiera al canciller permanecer sólo dos legislaturas al frente del gobierno, pero más tarde cambió de opinión. ¿Está de acuerdo con él en que un presidente o cabeza de estado debería ejercer sólo dos legislaturas consecutivas?
VP: Como sabemos, distintos países toman diferentes decisiones en sus diversos
estadios de desarrollo. Estados Unidos, por ejemplo, no ponía límites en el
pasado al número de legislaturas consecutivas de un presidente, mientras que
Francia ahora no tiene límites en este sentido. Allí un presidente puede ser
elegido tantas veces como los votantes estén dispuestos a darle su apoyo. Pero
creo que algún tipo de límite es necesario.
En las repúblicas parlamentarias, como sabemos, no es una persona concreta la
que gana unas elecciones, sino un partido que accede al poder y elige de entre
sus filas a la persona que liderará el gobierno. Las repúblicas presidenciales
siguen otro sistema.
Creo que es mejor tener algún tipo de restricciones sobre el número de
legislaturas. El sistema de gobierno cuatrienal de Rusia quizás se tomara del
modelo estadounidense y no tuvo tanta importancia en el momento en que se adoptó
la nueva Constitución. Sergei Mironov, el presidente de la cámara alta, dijo en
una ocasión que en Rusia sería más adecuado tener legislaturas de cinco o
incluso de siete años. No quiero decir cuál sería la duración más conveniente,
cinco o quizás siete años, pero creo que cuatro años no es, desde luego, mucho
tiempo.
Antes de ser presidente fui primer ministro, ya era consciente de los
acontecimientos que se estaban produciendo en el país y participé en el proceso
de toma de decisiones, pero si, digamos, un gobernador regional fuera elegido
presidente, necesitaría un año o dos sólo para familiarizarse con todos los
asuntos de nivel federal e internacional y entonces ya sería hora de iniciar una
nueva campaña electoral. Creo que hoy en día, para Rusia, una legislatura de
cinco, seis o siete años en el gobierno sería completamente aceptable, pero el
número de legislaturas consecutivas debería limitarse.
Globe and Mail: ¿Cree que Rusia se encuentra ahora en un período de transición en lo que se refiere a la nacionalización de algunos sectores de la economía y que ésta es sólo una medida temporal en el camino hacia el desarrollo económico?
¿Podría este período denominarse un periodo de transición en un sentido económico y político? ¿Cuál es el objetivo último de Rusia en los próximos cinco años? Por supuesto usted dirá que existe una situación similar en otros países pero, ¿diría que la situación actual en Rusia no es la ideal en lo que se refiere a libertad política y de prensa? ¿Es este período una transición hacia otra cosa, hacia algo que convertirá a Rusia en una verdadera democracia liberal con una economía totalmente privada, como otros países europeos?
VP: Incluso en sectores económicos vitales como el sector energético, el capital
privado tiene una mayor presencia aquí que en otros países que son considerados
incuestionablemente como economías de mercado. México, por ejemplo, se considera
un país con una economía de mercado, pero allí el estado posee el monopolio
absoluto del sector petrolero. En Rusia el sector petrolero está casi en su
totalidad en manos privadas y el capital extranjero tiene una gran presencia en
el sector. Ya les dije a sus colegas del Wall Street Journal que en los casos en
que estamos creando grandes corporaciones estatales, como el sector naval o el
aeronáutico, no estamos nacionalizando empresas anteriormente privadas, sino
simplemente unificando los activos estatales disgregados bajo un mismo techo, en
una única corporación. En cuanto al desafortunado y notorio caso Yukos, los
activos de esta compañía se están vendiendo con el fin de saldar deudas,
incluyendo las deudas con accionistas extranjeros. Algunos de estos activos han
sido adquiridos por empresas de propiedad parcialmente estatal y otros por
empresas privadas.
No tenemos intención de incrementar el número de activos estatales más allá de
su tamaño actual. Como ya dije, en el caso de los sectores naval y aeronáutico,
estamos mejorando la eficiencia de los activos estatales y haciéndolos más
viables y competitivos y no descartamos la venta de acciones de estas
corporaciones en el futuro, operaciones IPO, pero estos planes futuros
implicarán entonces a empresas viables y competitivas de ámbito y relevancia
europeos. No queremos perder estos sectores, queremos desarrollarlos y además
queremos hacerlo con la ayuda del capital privado.
Como saben hemos establecido una serie de fondos diferentes, el fondo de capital
de empresa y el fondo de desarrollo. Estamos asignando recursos considerables a
través de estos fondos para desarrollar un trabajo conjunto con empresas
privadas a través de sociedades público-privadas. Ya contamos con un gran número
de proyectos importantes, sobre todo de proyectos de infraestructuras, listos
para ponerse en marcha. Por primera vez no estamos sólo hablando de ambiciosos
proyectos de infraestructuras, sino realmente llevándolos a cabo: proyectos para
la construcción de aeropuertos, carreteras y puentes con la ayuda del capital
privado y haremos lo mismo en el sector de la alta tecnología.
Tenemos el compromiso de desarrollar el mercado y los valores liberales de
mercado, pero al mismo tiempo queremos conservar y desarrollar nuestra
industria. Sabemos que ha habido casos en algunos países europeos en que una
empresa ha adquirido otra empresa competidora, incluso empresas boyantes, y las
ha cerrado con el fin de librarse de la competencia. Pero esto podría hacerse,
quizás, dentro de un estado, porque había algo en que apoyarse. Pero si perdemos
varias industrias no tendremos nada en que apoyarnos.
Tenemos que tomar todo esto en consideración pero, como dije, tenemos el
compromiso de desarrollar una economía liberal.
Corriere della Sera: Señor Presidente, tengo una pregunta un tanto provocadora.Cualquiera que conozca Rusia sabe que el Presidente Putin es popular y que hay gran consenso a este respecto. Y cualquiera que vea la televisión rusa puede observar que no aparecen críticas al Presidente Putin o a las autoridades rusas en general. ¿No es contradictorio que la mayor libertad de expresión, como la libertad de emitir críticas, especialmente en televisión, podría tener un efecto positivo en la sociedad rusa y al mismo tiempo, dada su genuina popularidad, no le causaría a usted ningún perjuicio?
VP: Ante todo, dudo de que usted verdaderamente tenga información sobre todo lo
que dicen los medios de comunicación rusos. La red por cable está creciendo muy
rápido. Pienso que se han creado 19.000 medios electrónicos durante los últimos
años, incluyendo estaciones de televisión y radio: entre 17.000 y 19.000 medios
electrónicos y 40.000 nuevas publicaciones de medios impresos. Como he dicho en
el pasado, incluso si quisiéramos controlar todos esos medios sería imposible, y
la gente dice en ellos lo que piensa y lo que quiere decir.
Ya he hablado de lo que hemos logrado en estos últimos años. Sin duda usted
habrá notado los principales proyectos sociales que estamos implementando
actualmente. Esto incluye nuestros programas para combatir la pobreza, mejorar
la situación demográfica, incrementar la atención sanitaria, construir nuevas
viviendas y desarrollar la agricultura, uno de los sectores más vulnerables de
nuestra economía. La cobertura mediática positiva que usted menciona y la
reacción pública ante el trabajo del presidente son, parecería, resultado del
trabajo que realizan las autoridades para resolver problemas específicos.
Obviamente también cometemos errores, podríamos ser más efectivos en algunas
áreas y todavía hay muchos problemas que encarar, problemas que todavía no hemos
podido resolver, la lucha contra la corrupción, por ejemplo. Son temas dolorosos
que preocupan a todos. Pero no somos los únicos en este aspecto. No voy a
enumerar todos los diferentes casos, pero somos conscientes de los problemas en
otras partes, el arresto de los alcaldes de casi todas las ciudades del sur de
España, por ejemplo. No son nuestros problemas y no queremos culpar a nadie.
Hemos cometido nuestros propios errores de cálculo, en el caso de la
introducción de la sustitución de pagos monetarios para las prestaciones
sociales, por ejemplo. Considere la cobertura mediática durante ese período y
verá de inmediato si hubo o no críticas a las autoridades. No pasó ni un día y
no se mostró un solo programa sin críticas, me parece. Si cometemos un error, la
crítica aparece rápidamente. Pero si realmente resolvemos problemas, tal vez
también hay menos críticas. Probablemente podría haber más críticas. Ahora la
tecnología digital se desarrolla rápidamente y pronto habrá tantas maneras y
canales diferentes para llevar la información al público que será imposible
imponer algún tipo de control.
Esta idea de que los medios en mi país están bajo control es en gran parte un
mito. Pero existen tres canales de televisión considerados como canales
estatales. En realidad la situación es un poco diferente. Formalmente hay sólo
un canal estatal: Rossia. El Estado también tiene una participación en un
segundo canal: Canal Uno. NTV es un canal corporativo, propiedad de Gazprom que,
como usted sabe, es una compañía de acciones limitada con una gran cantidad de
accionistas extranjeros. Mirando hacia Francia, por ejemplo, no sé exactamente
qué canal de televisión es de propiedad de Bouygues, pero el Estado tiene una
participación de control en Bouygues y no parece tener importancia. No hay nada
raro en la situación de Rusia.
Nikkei: Mi pregunta podrá parecer un poco extraña, pero es pertinente a la economía de mercado de la que usted habló. Le sorprenderá oír que los titulares de la mayoría de los periódicos japoneses de ayer trataron de Rusia, de la decisión de su país de dejar de exportar cangrejos. Esto sorprendió a los japoneses. No pueden hacer sushi sin carne de cangrejo y necesitan la carne de cangrejo rusa para hacer sushi. ¿Tiene Rusia realmente la intención de dejar de exportar cangrejos?
Y una segunda pregunta de gran preocupación para el señor Abe, que tiene la intención de visitar Rusia. ¿Va a invitar al señor Abe a que vaya y lo vea?
VP: Sí, será un placer invitar al señor Abe a Rusia y estaremos muy contentos de
verlo. Mientras más a menudo los funcionarios estatales y hombres de negocios
japoneses visiten Rusia, tanto mejor. Usted sabe que importantes fabricantes de
coches japoneses han decidido invertir en Rusia. Toyota ya ha comenzado a
construir una planta y el trabajo avanza rápidamente. Nissan también ha
comenzado a construir una fábrica y el trabajo ciertamente avanza de modo muy
eficiente. Otras compañías han empezado a invertir recientemente y estamos muy
contentos de verlo.
En general la inversión aumenta. El año pasado aumentó en un 13%, creo, y ya ha
aumentado en más de un 20% durante los primeros cuatro meses de este año. En
cifras absolutas, la inversión totalizó 26.000 millones de dólares el año pasado
y este año, evidentemente, llegará a más de 30.000 millones.
Respecto a la carne de cangrejo, no dejaremos de exportar este producto, por
cierto, pero queremos terminar con el contrabando y esperamos que nuestros
colegas japoneses nos ayuden. Lamento profundamente que hasta ahora no hayamos
visto esa ayuda y que la cantidad de carne de cangrejo y de otros productos de
mariscos y pescado descargada en los puertos japoneses sobrepase de lejos el
volumen que reflejan nuestros documentos de aduana. Por supuesto la propia Rusia
tiene una gran parte de la culpa en esta situación y tenemos que poner orden en
este sector en el interior, asegurar que todo pase por las formalidades
aduaneras apropiadas y que las cargas no sean simplemente transferidas de un
barco a otro fuera del área aduanera y de la zona económica de Rusia. Pero
necesitamos una cooperación honrada y una verdadera cooperación en este sector.
Espero que el primer ministro japonés y yo podamos discutir este problema y
encontrar soluciones aceptables. Si no actuamos en esta área, terminaremos
enfrentando la misma situación que ya ha sucedido en partes de los océanos del
mundo donde los japoneses realizan tradicionalmente actividades pesqueras y
donde actualmente ya no hay recursos que pescar. Algunos bancos de pesca
tradicionales jamás se recuperarán. Tenemos que recordar los errores del pasado
y no repetirlos en el presente y en el futuro. Nuestra cooperación es muy
importante en este asunto.
También me gusta mucho el sushi, pero prefiero el atún.
Wall Street Journal: Sigo con la pregunta de mi colega: considerando el nivel de apoyo público a las autoridades, no puede dejar de sorprender la dura reacción de las autoridades ante las fuerzas opositoras que participan en las “marchas de los disidentes” (y usted mismo dijo que esas fuerzas de la oposición son sólo un elemento marginal de la sociedad). Esta reacción sólo parece alentar la simpatía para esos grupos de la oposición. ¿Por qué adoptan las autoridades una línea tan dura?
VP: Mire cómo se comporta la policía en los países europeos: porras, gases
lacrimógenos, artefactos de choque eléctrico (en Alemania 70 personas han muerto
como el resultado del uso de esos instrumentos), balas de goma. Tenemos un
proverbio en Rusia, usted habla ruso y lo comprenderá: “no culpes al espejo si
tu cara es deforme”.
Todos debieran comprender que tenemos que vivir de acuerdo con la ley. Las
autoridades locales son responsables de la decisión de dónde la gente puede
celebrar reuniones, manifestaciones, etcétera. La gente ciertamente tiene que
tener el derecho de expresar su opinión y es deber del Estado asegurar que todos
tengan el derecho a expresar sus opiniones, no importa si están o no de acuerdo
con la política estatal o con las autoridades locales. La gente generalmente
organiza manifestaciones para expresar su desacuerdo y ciertamente hay que
proteger ese derecho. Pero el ejercicio de ese derecho no debería crear
obstáculos para otros ciudadanos y no debería afectar al transporte, impedir que
la gente llegue a tiempo al trabajo y crear situaciones que pongan en peligro la
salud o la seguridad de otros. Cuando la gente provoca deliberadamente a las
agencias de mantenimiento de la ley y van deliberadamente a sitios en los que
causará alteraciones de la vida normal de la ciudad, las autoridades tienen que
reaccionar e imponer el orden. Por suerte nunca hemos tenido que utilizar los
métodos extremos usados en algunos países europeos occidentales. Como dije, todo
el que quiera manifestarse en Rusia tiene el derecho de hacerlo, pero tiene que
hacerlo en los sitios determinados para ese fin por las autoridades locales. Los
manifestantes pueden manifestarse desde la mañana hasta la noche si así lo
desean, ruidosa o silenciosamente, con pancartas, como les guste. Y por supuesto
los medios también deberían estar presentes y pienso que debería haber cobertura
de tales eventos para que la gente pueda ver lo que sucede y expresar sus puntos
de vista, expresar su acuerdo o desacuerdo con el grupo y sus consignas
etcétera. En general esto es positivo para el país, para las autoridades locales
y regionales, pero como ya dije, todo se debe hacer con respeto a la ley.
Der Spiegel: Usted verá una inmensa cantidad de policía en Heiligendamm durante la próxima semana. ¿Recordará a la señora Merkel que ella habló hace poco de la libertad de manifestarse?
VP: El asunto no fue la libertad de manifestarse. Cuando Angela [Merkel] y yo
hablamos sobre los eventos en Hamburgo, por ejemplo, el problema fue que no
decidieron simplemente manifestarse sin motivo, sino que salieron a las calles
como reacción ante arrestos preventivos y allanamientos realizados por la
policía. Fueron esos arrestos y allanamientos preventivos los que provocaron la
decisión de manifestarse. Fue lo que señalé en esa ocasión. Los participantes en
la conferencia de prensa prefirieron guardar silencio sobre ese asunto y como
anfitrión del evento, consideré que era erróneo acentuar la importancia de ese
punto y lo dejé pasar sin más comentarios, pero lo que señalé fue precisamente
la naturaleza preventiva de la acción emprendida.
En cuanto al tema de garantizar la seguridad en importantes eventos
internacionales como la cumbre del G8, cuando un país actúa de anfitrión para
tanta gente y no sólo funcionarios estatales de otros países sino también de
periodistas y especialistas, todos los miles de personas que participan en tales
eventos, el país en cuestión tiene el deber de garantizar su seguridad. Al mismo
tiempo, también debe garantizar los derechos de los que desean expresar sus
puntos de vista y criticar. Tienen que reunirse donde la prensa pueda verlos,
deben tener cobertura televisiva, de manera que millones de personas también
puedan ser informadas sobre sus puntos de vista. Pero si no están contentos con
eso, si lo que buscan es un enfrentamiento, si quieren enfrentarse, estoy seguro
de que lo tendrán.
Kommersant: Vladimir Vladimirovich, el Presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev, ha dicho hace tiempo que debería crearse una Unión Euroasiática en lugar de la antigua Unión Soviética. Me parece que usted también apoya esa idea.
Sobre este asunto quisiera preguntar si sería posible darle forma a esta idea antes de que expire su período presidencial. ¿Qué papel podrían jugar, los nuevos “ductos” (oleoductos y gasoductos), incluyendo el conducto centroasiático, en este proyecto?
VP: No creo que debamos tratar que eventos serios e importantes en los asuntos
internacionales y en la era postsoviética coincidan con fechas en particular.
Solía estar de moda en la Unión que los eventos coincidieran con el 7 de
noviembre o con el 1 de mayo y cuando se nos dice que una decisión sobre Kosovo
también debería coincidir con un cierto marco calendario u otro, es también el
estilo soviético de hacer las cosas. No deberíamos tratar de ajustar los eventos
a marcos rígidos en el tiempo, sino dejar que la vida siga su curso natural.
Existe una gran necesidad de integración en la era postsoviética. Beneficiaría
no sólo a todos los que viven en el área postsoviética sino también a nuestros
principales socios en Europa y en todo el mundo porque los beneficios
potenciales para nuestros socios dependen directamente de la efectividad con la
que podamos cooperar mutuamente y lo equilibrada que sea esa cooperación.
Usted mencionó nuestros últimos acuerdos sobre Asia Central en cuanto a la
producción de petróleo y gas, incluyendo el acuerdo de construir un gasoducto
adicional que pasara de Turkmenistán a Kazajstán y continuase hacia Rusia. Me
sorprenden las reacciones de nuestros colegas estadounidenses que sugieren que
Europa o EEUU han salido perdiendo y que eso es en cierto modo un gran error.
Todo eso es una estupidez. Se trata de una ruta de transporte tradicional de
Asia Central y desde Rusia hacia nuestros principales consumidores
tradicionales. Hemos dicho bien claro a todo el mundo que estamos aumentando la
producción, construyendo más capacidad de transporte y que garantizaremos
mayores suministros. Es un motivo para celebrar. ¿Qué puede haber de malo? Pero
esos proyectos de transportes están lejos de ser el único factor que contribuirá
a la integración.
Teníamos y todavía tenemos actualmente un sistema de ferrocarril unificado.
Existe una infraestructura de transporte unificada que opera en toda el área
postsoviética. También hemos desarrollado estrechas relaciones en la cooperación
regional.
Usted mencionó al Presidente de Kazajstán. Un setenta por ciento de la
cooperación comercial y económica entre Rusia y Kazajstán tiene lugar en el
ámbito regional, y lo mismo vale para nuestras relaciones con casi todos los
países de la CEI [Comunidad de Estados Independientes]. En otras palabras,
nuestros lazos económicos han logrado un nivel de interpenetración desde los
años soviéticos que incluso es difícil medir a primera vista la dimensión total
de esos vínculos.
Algunas veces encuentro simplemente ridículo cuando escucho declaraciones
absolutamente poco profesionales de algunos de nuestros socios en Europa o EEUU
sobre lo que sucede en mi país y lo que deberíamos hacer, digamos, para resolver
los problemas energéticos. Todos saben leer y deberían por lo menos comenzar por
echar una mirada a los documentos disponibles.
La integración económica en la era pos soviética es también inmensamente
importante en cuanto a asegurar la estabilidad de la región. Todo el mundo está
interesado en un desarrollo estable en esta parte de Eurasia, pero eso sólo
puede avanzar como un proceso natural, sobre la base de intereses mutuos y
trabajando dentro de este proceso, considerando los intereses de cada cual.
Encontramos intereses mutuos con muchos de nuestros socios y el proceso de
integración avanza incluso en casos en los que no ha sido convertido en ley.
Estoy seguro de que este proceso continuará.
The Times: ¿Estaría dispuesto a aceptar que Ucrania se convierta en miembro de la Unión Europea? ¿Cómo lo vería?
VP: Lo veo de modo positivo. Generalmente apoyo el fortalecimiento de la Unión
Europea. Si usted se ha dado cuenta, nunca hemos dicho nada negativo sobre ese
proceso. Pero no estoy seguro de lo preparada que está la propia Unión Europea
para aceptar nuevos miembros, incluyendo a Ucrania. Sin embargo, no es cosa
nuestra. Tal como lo veo, la UE no está preparada en este momento. Si ha de
haber más expansión, los países del sur de Europa, sobre todo algunos de los
países balcánicos que aún no se han unido, deberían ser los primeros en la lista
de nuevos miembros. Ucrania es un país de 45 millones de personas y, tal como lo
vemos, tiene grandes problemas económicos y políticos. Pero si llega el momento
en el que Ucrania pueda unirse a la UE, no tendríamos nada contra la idea.
Siempre me sorprenden las discusiones provocadoras sobre los procesos de
integración en camino en el área pos soviética. Hablamos, por ejemplo, de crear
un espacio unificado incorporando a Rusia, Ucrania, Belarus y Kazajstán, y
comienzan a preguntar si Ucrania está vinculando su futuro desarrollo a Europa o
a Rusia, pero ¿se han detenido a pensar en el hecho de que Rusia y la UE tienen
acuerdos para crear cuatro espacios comunes en la economía, la seguridad y en lo
humanitario? Y si Rusia y Europa establecen ese marco común y Rusia al mismo
tiempo crea un marco común con Ucrania, Belarus y Kazajstán, ¿no conduciría a la
armonización en toda el área euroasiática? Y luego, si en algún momento de su
desarrollo Ucrania decidiera que ha llegado a establecer diversas preferencias y
relaciones especiales y que se convertirá en candidato para la membresía en la
UE e incluso se une a la UE, todo ese proceso seguramente sólo facilitaría éste
y ayudaría a mejorar las posibilidades de Ucrania.
No puedo comprender la lógica detrás del tipo de discusión que acabo de
mencionar. Me parece que son sólo consignas políticas chillonas, consignas
provocadoras que muestran una falta de voluntad de considerar de cerca la
sustancia de lo que ocurre. Los proyectos de integración que estamos impulsando
en el área pos soviética no crean obstáculos para nadie, no fijan restricciones
y no levantan ninguna barrera para el desarrollo propio de los países.
La idea principal tras el proyecto de crear un espacio económico unificado de
los cuatro países que mencioné es establecer un organismo de aranceles comunes,
nada más que eso. Lo que es interesante es que sobre todo se pide a Rusia que
aplique esos aranceles comunes. ¿Por qué fue el Presidente de Kazajstán,
Nursultan Nazarbayev, el iniciador de este proyecto? Porque Kazajstán quiere que
Rusia aplique aranceles comunes en los sectores de la energía y el transporte.
Fue su iniciativa, pero estamos dispuestos a secundarla en función del interés
común.
Pero ahora han tratado de presentar todo como si fuera Rusia quien inició este
proyecto y que se trata sobre todo de nuestro propio interés. No se está
obligando a nadie a nada. En la UE, que yo sepa, un 85% de todas las leyes
aprobadas por los parlamentos nacionales repiten lo que fue aprobado por el
parlamento europeo. En otras palabras, el nivel de independencia nacional en la
UE disminuye continuamente y la soberanía desaparece gradualmente. Nosotros en
el área pos soviética hemos decidido ponernos de acuerdo en aranceles comunes de
energía y transporte y esto provoca una tormenta de emoción, debate, rumores y
provocaciones políticas. Y sin embargo esto obviamente no beneficia a la propia
Europa. ¿Por qué sucede? No lo entiendo. Pero pienso que, como en el caso de la
inversión rusa, el tiempo pasará, todo se calmará y esta agitación política será
reemplazada por el pragmatismo y la confianza.
Corriere Della Sera: ¿Qué pasa en cuanto a la OTAN?
VP: Consideramos que la expansión de la OTAN es diferente, porque la OTAN es un
bloque político-militar y esta expansión crea fricción en las relaciones con
Rusia. No vemos la necesidad de que Ucrania se una a la OTAN porque nadie tiene
planes para atacarla y pensamos que el argumento de que la expansión de la OTAN
pueda hacer más efectiva la lucha contra el terrorismo no es más que charla
vacía y no tiene nada que ver con el sentido común. La OTAN en sí no ayuda a la
lucha contra el terrorismo; la cooperación multilateral nos ayuda a combatir el
terrorismo. Actualmente enfrentamos amenazas y desafíos como el terrorismo, la
trata de personas, el narcotráfico, el crimen organizado y la proliferación
nuclear, ¿cómo puede ayudar en esto la política de bloques?
Y hay más que agregar. Hemos hablado de lo que sucede realmente en los asuntos
internacionales, de los motivos para el aumento de la tensión, etc. Esto sucede
porque nuestros socios adoptan ahora una línea más agresiva en algunas áreas.
Usted cita el caso de la OTAN y Ucrania. Pero los sondeos de la opinión pública
muestran que entre un 60 y un 70%, tal vez incluso un 80%, de la gente se opone
a que Ucrania se sume a la OTAN. A pesar de eso, el Congreso de EEUU aprueba el
financiamiento del acceso de Ucrania a la OTAN, pero, ¿le han preguntado al
pueblo ucraniano lo que quiere? ¿Por qué no tienen en cuenta los puntos de vista
del público ucraniano?
Globe and Mail: Si la OTAN tuviera ventajas en cuanto a la defensa de misiles, ¿sería tal vez útil? EEUU está tomando acción unilateral, pero si estuviera involucrada la OTAN en su lugar parecería un paso imperialista. Todo podría parecer diferente si la OTAN o Rusia se involucraran en esos planes de defensa de misiles.
VP: Si la OTAN participara no cambiaría nada, fundamentalmente porque sabemos
cómo se adoptan las decisiones en la OTAN. Se adoptan de la misma manera que en
el Pacto de Varsovia. Había un chiste en Alemania Oriental: ¿Cómo puedes decir
cuál de los teléfonos del escritorio de Honecker es la línea directa con Moscú?
¿Conoce el chiste?
Der Spiegel: No.
VP: La respuesta es: el que tiene un auricular y no tiene micrófono (risas). Lo
mismo vale para la OTAN, excepto que la línea telefónica no va a Moscú en este
caso, sino a Washington y por lo tanto no habría diferencia alguna para nosotros
si la OTAN dirigiera este proyecto.
En cuanto al tema de la participación de otros países, sí, no estamos contra esa
idea, pero nadie nos ha preguntado. A menudo oímos hablar de solidaridad
europea, etcétera, pero ¿de qué solidaridad hablamos? Dos países, Polonia y la
República Checa, han decidido permitir que instalen sistemas de defensa de
misiles en sus territorios. Se nos dice que es necesario para la defensa de
Europa. Pero, ¿le ha preguntado alguien a Europa? ¿Fue realmente una decisión
común europea? La decisión tendría que tomarse, por los menos, a través de la
OTAN, aunque fuera sólo como fachada. Pero nadie lo ha pedido. Estoy seguro de
que si le hubieran preguntado a Europa lo habría aprobado, pero EEUU ni siquiera
se molestó en consultar a sus aliados al respecto.
En cuanto a Rusia no estamos contra la idea de reflexionar sobre este proyecto.
Por cierto, por extraño que pueda sonar, lo propusimos desde el principio.
Sugerimos colaborar desde el comienzo pero nos rechazaron de inmediato. Más
adelante, ante la oposición a sus planes en Europa y en todo el mundo, nuestros
colegas y socios dijeron que en realidad querían hablar con nosotros. Pero,
¿sabe lo que significan sus propuestas de cooperación? Quieren que suministremos
nuestros misiles como objetivos para utilizarlos en el entrenamiento. ¡Qué tipos
más inteligentes, que gran idea! Algunos de mis colegas, amigos estadounidenses,
gente con mucha experiencia en política y asuntos internacionales, reaccionaron
de la misma manera que ustedes y se rieron. Me refiero a importantes
personalidades políticas de EEUU.
Pero no hemos recibido ninguna proposición sustancial verdadera, ninguna
proposición de cooperación exhaustiva y sabemos que no se hará ninguna
proposición semejante porque el sistema se está creando como parte de las
fuerzas nucleares de EEUU. Desde luego, sería extraño que de repente dejaran que
Rusia ingresara en el más sagrado de sus lugares sagrados. No hay nada de qué
hablar. Es un asunto serio. Pero si viéramos que se realizan esfuerzos por
considerar nuestros puntos de vista, de pensar también en nuestra seguridad, de
preservar algún tipo de equilibrio, y si viéramos que este sistema no nos
amenaza y que no debilita nuestro propio potencial, entonces estaríamos
ciertamente dispuestos a colaborar. Pienso sin embargo que no es muy probable.
Como digo, esto significaría otorgarnos acceso al más sagrado de sus lugares
sagrados, el de las fuerzas nucleares estratégicas y obviamente se trata de una
decisión seria.
Gracias por su atención, hasta la próxima.
The Globe and Mail
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_Serbia
Texto original en inglés:
http://www.theglobeandmail.com/servlet/story/RTGAM.20070604.wputintext0604/BNStory/Front
Traducido por Germán Leyens, Diana de Horna, Ana María Acosta, Adela del Olmo, Horacio Garetto y Caty R.pertenecen a los colectivos de Rebelión y Cubadebate. Diana de Horna y Caty R. también son miembros de Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a los traductores y la fuente.