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Un joven quintero boliviano continúa detenido, su padre falleció en la comisaría hace dos meses y su familia todavía no tiene los resultados de la autopsia.
A una familia de quinteros bolivianos le arruinaron la vida y los datos con los que contamos hacen suponer que es sin justa causa. Se los acusa de «Robo agravado, lesiones graves y amenazas en descampado» a cargo del Dr. Facundo Guillermo Oliva, Juez de garantía Nº 2 de la localidad de Mercedes.
Se detiene a Daniel Alvarado, su señora Asunción Ortiz y sus hijos Roxana Alvarado y Aldo Alvarado. (Ver Ed. 137 de Renacer).
El Cónsul Alberto González que se interiorizó del caso, observó algunos detalles que le llamaron la atención.
Las lesiones graves de las que se los acusa y que se graficaron con fotos, muestran a personas vendadas, pero no hay heridas mas que alguna parte del cuerpo de las supuestas víctimas de tonalidad rojiza, que bien pudieron ser algunas palmadas.
Se los acusa de robo porque se les encontró una billetera en las inmediaciones de la casa de los acusados (que bien pudieron haber tirado las supuestas víctimas).
Pero cuenta Asunción Ortiz que no fue la primera vez que quisieron desalojarla del predio de 5 hectáreas donde cultivaban legumbres, antes a ella la habían herido en una clavícula.
Hizo la denuncia pero nadie fue preso.
Según la versión de la familia boliviana, Elsa Noemí Ramos, quien les alquilaba el pedazo de tierra, quiso echarlos a la fuerza y ellos se defendieron. Pero a los pocos días los detienen por estos cargos.
La familia cuenta que no tenían un contrato de locación pero que si recibían recibos de lo que iban pagando, documentación
que le entregaron a la Dra. Suárez, quien los representaba, pero ante el empeora-miento del caso, la cambiaron por el Dr. Fucci.
El Cónsul de Bolivia escuchó del juez Oliva la propuesta de que convenza a la familia Alvarado para que abandonen Mercedes porque de esa manera quedarían excarcelados.
No se entiende la lógica de este razonamiento de un juez de la nación. Como si Mercedes fuera otro país.
El 27 de mayo Daniel Alvarado apareció muerto en su celda de la Comisaría de Alberti, a pesar de que había decidido mu-darse como quería el juez y Elsa Noemí Ramos.
Al día siguiente el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales Sacha Llorenti, de paso por
Buenos Aires se dirigió a Mercedes y el juez Oliva le transmitió que había decidido excarcelar al resto de los detenidos.
Entonces el funcionario boliviano le preguntó porque había decidido excarcelarlos si todavía no había pactado tenido audiencia con ellos (estaba prevista al día siguiente), pero prefirió el silencio como respuesta.
El Secretario de Derechos Humanos de la Nación estuvo presente en esa reunión y le prometió al Cónsul de Bolivia que iba a accionar, pero ya pasó más de un mes y no hay novedades.
Renacer se contactó con los familiares de la víctima que nos transmitieron que toda-vía no tuvieron acceso al informe de la autopsia y observaron heridas en el rostro de Daniel Alvarado, situación que les hace suponer que fue maltratado.
Juan Cazón, el concubino de la hija del occiso, contó que lo vio animado a su suegro y ya tenía decidido trasladarse a La Plata dejando no sólo su quinta que no pudo cosechar, sino una vivienda que había construído con el sudor de su frente.
Actualmente, para hacer alguna diligencia tienen que trasladarse personalmente hasta Mercedes aunque viven en La Plata hace dos meses.
Las veces que van a ver al Dr. Fucci, el abogado que los representa, no lo encuen-tran y no puedn tener contacto mas que telefónico.
El juez Oliva, como le anticipó a Sacha Llorente, decidió liberar a la familia, menos al joven Aldo Alvarado, y no se conocen los motivos de tal decisión. ¿Será un rehén de la justicia?.