«Llevaremos adelante un proceso autonómico gradual».

Juan Ramón Quintana, Ministro de Bolivia.
 

El Ministro de la presidencia Juan Ramón Quintana,explica el proceso boliviano desde su perspectiva. El proceso de cambio que escapa a definiciones sociológicas y tiene sus propias recetas.

¿Cómo define el gobierno?
Yo creo que hay dos elementos que deben ser puestos en tela de juicio, el primero partir de una suerte de nomenclatura ideológica o política  para asignar el atributo de un gobierno. Se quiere estudiar realidades políticos institucionales a partir de la existencia de categorías conceptuales que encasillan una realidad.
Sin embrago, si uno quiere dotarle ciertos atributos a la revolución boliviana yo pondría de relieve cinco. El primero es que hoy este proceso de transformación está a la cabeza de un líder indígena que ha surgido de las entrañas de un movimiento de resistencia social. Por lo tanto es la consumación de un proceso histórico que viene de los últimos 50 años. El presidente Evo Morales es el resultado de múltiples procesos, es un producto político, cultural, ideológico que se ha destilado históricamente, no esta vinculado a un fuerte liderazgo carismático o un líder que surge de manera espontánea sino que es una larga tradición de luchas y de resistencias populares y no es casual que la clase media le haya dado su apoyo. En segundo lugar, es un proceso que se coloca en el centro de las transformaciones. Sin la recuperación de los recursos naturales las posibilidades de transformación son limitadas. En tercer lugar se ha colocado en el centro también del programa de la trayectoria histórica de este proceso la cuestión de la soberanía, que es un hecho real y no forma parte de la retórica. No es casual que hoy día el BM, el Banco Interamericano le estén dando la razón a este gobierno respecto al fracaso del Consenso de Washington. Hemos colocado la soberanía como elemento fundamental en la economía, en la política y la vida cotidiana. El cuarto elemento es que es una revolución que además de reivindicar el derecho a la modernización creativa, productiva,  que quiere construir un futuro provisorio, ha colocado como ejes de la transformación del estado boliviano la defensa del medio ambiente. Las huellas de la conquista que han ido de la mano de la iglesia siguen en algunos casos casi intactos en América Latina. Hay una estructura colonial que sigue intacta.
¿El papel de la Iglesia en Bolivia sigue siendo importante, como maneja ésto Evo Morales teniendo en cuenta que se prevé un tiempo largo en su presidencia?
Creo que en Bolivia hay varias iglesias, hay una pugna y es importante que se produzca dentro de la propia iglesia una democratización. Hay varias tendencias dentro de la iglesia y tenemos que caminar, construir con aquellas tendencias progresistas una nueva sociedad. Confiamos en que las iglesias adopten una actitud democrática, tolerante como el procesos democrático boliviano, esperemos que no se politicen.
¿El Ministerio de Educación fue muy criticado por determinados proyectos, a qué se debe esta inestabilidad?
En Bolivia no hay una tradición burocrática estable, es una sociedad que vive en conflicto permanente, con debilidades de instituciones públicas. Y el papel del Ministro Patzi ha generado incomodidades porque ha planteado las cosas con mucha franqueza y ha presionado y provocado reacciones en la propia derecha.
El Referéndum pecó de cierta confusión, ¿hoy se esta pagando ese precio?
Si, nosotros como gobierno hemos considerado llevar adelante un proceso autonómico gradual pero que también incentive la participación de los actores de ese proceso. El ejercicio puro del sistema administrativo debería ser la capacidad de descentralizar los recursos para incentivar el desarrollo con la participación de todos los actores. La autonomía tiene que desembarcar en las provincias, en los municipios, en la comunidad y en los pueblos indígenas.
Forma parte de los procesos de modernización estatal, está llegando de manera tardía en medio de fenómenos políticos y sociales que contribuyen al pluralismo ideológico, político, cultural y frente a la acumulación de necesidades insatisfechas.
El motor de las elites económicas está en Santa cruz pero hay distintas elites. No hay oposición política en este momento.
Podemos es un proyecto de una oposición que no tiene espacio en Bolivia. Eso no es oposición.
Se habla de una elite en santa cruz, ¿esta allí o en otros sectores del país como en la paz?
Como dice Foucault no hay un sólo lugar, no hay un sólo tiempo, un sólo cuerpo del poder, es un cuerpo, una temporalidad un espacio fragmentado y proponer que existe una elite nacional que se opone a la democratización en Bolivia es un gran error. El motor de las elites económicas están en Santa Cruz pero hay distintas elites. No hay oposición política en este momento.
¿La elite de este sector social sigue manejando los medios de comunicación? ¿Cómo se trata de equilibrar esta situación?
En Bolivia, cuanta más democracia haya más oportunidad para las libertades públicas en la esfera de la comunicación. No hay ciudadanía que no tenga todo el derecho de usar el medio de comunicación que quiera, lo que ocurre es que esta transformándose la relación entre gobierno y medios que antes era instrumental. Hoy día hay libertad de opinión, tienen que competir de una manera atrofia entre ellos, han pasado a la oposición, pero es una decisión libre. Nosotros tratamos de democratizar el acceso de los ciudadanos a los medios de comunicación. Siempre en aras del pluralismo intelectual, de la diversidad y libertad de opiniones. El problema es que no se necesita interferir en la democracia, sino más democracia.

 

 
periódico Renacer