Violador serial apunta a jóvenes migrantes

El baldío donde el violador sometió a su víctima
 

La víctima fue una joven boliviana de 15 años a la que le ofreció trabajo pero la violó en un terreno baldío.

Esta vez la víctima fue boliviana. Una joven de quince años que se había instalado en el barrio platense de Tolosa, a la que le ofreció trabajo como mucama para citarla a las diez de la mañana del día siguiente. Después de encontrarla la llevó hasta una obra en construcción ubicada en la calle 25 entre 40 y 41, donde cometió la violación.

El principal sospechoso es aquel que habría cometido tres violaciones a mujeres con similar apariencia física y el estrangulamiento de la joven peruana Sandra Marcela Ayala Gamboa. Aunque con algunas diferencias este nuevo caso presenta muchas coincidencias con los anteriores. Por las descripciones de las víctimas las características físicas y el perfil psicológico del abusador serían similares. La manera de establecer contacto fue aunque no idéntica, parecida, pues anteriormente decía que buscaba niñera y en esta ocasión dijo necesitar empleada doméstica; además llevó a cabo las violaciones en escenarios similares, edificios desocupados al borde del casco urbano. Y como colorario de coincidencias, seescapo en una bicicleta roja como lo aseguran los testimonios de las dos denuncias anteriores por violación. Al parecer, la madre habría visto el rostro del abusador porque fue ella quién lo contactó en primera instancia.

Según los testimonios de los vecinos del barrio platense La Loma, luego de que el atacante se alejo sin apuros en la bicicleta, la joven boliviana salió de la casa deshabitada y pidió ayuda a los gritos. Inmediatamente se le dio aviso a la policía y que llegaron hasta el lugar algunos oficiales de la comisaría Cuarta. Allí esperaba aún la joven en estado de shock, que fue trasladada en patrullero hasta la seccional, donde pudo tranquilizarse lo suficiente para contar al detalle lo que le había sucedido, como había sido y las características físicas del violador. Recordó que este llevaba una «polera» celeste y un pantalón blanco, y aseguró que aparentaba una edad de entre 20 y 30 años, que tenía tez blanca, barba y cabello oscuro largo.

Buscar trabajo se vuelve peligroso.

La joven de quince años abusada sexualmente provenía de Bolivia, había llegado a Argentina junto a su familia tan sólo una semana antes del incidente. Así fue que a los pocos días de llegar, la muchacha empezó a buscar trabajo.

Aún no se aclaró con certeza porque que medio llegaron a contactarse, si fue a través de un cartel, por los vecinos o personalmente, pero si se sabe que la madre de la joven tuvo contacto personal con el abusador, y que este buscaba una empleada doméstica y no una «niñera para sus cuatros hijos» como dijo el violador serial de los otros cuatro casos anteriores que sucedieron en los alrededores de la ciudad de La Plata.

Las fuentes oficiales aseguran que según los testimonio volcados en la causa, el violador habría citado a la joven a las 10 de la mañana en la esquina de 25 y 45, y que asistió a la reunión junto a su madre, quien declaró que el supuesto «patrón» tenía una apariencia confiable. Luego de que se encontraron los tres, el «empleador» dijo que la llevaría al lugar de trabajo por lo que madre e hija se despidieron.

Posteriormente el hombre y la joven caminaron cuatro cuadras hasta la avenida 25 y se detuvieron frente a un portón negro de una obra en construcción situada entre las calles 40 y 41. En ese lugar ella advirtió lo peligroso de la situación, pues el hombre le dijo que entrara y sacó un cuchillo con el que la amenazó de muerte. Una vez adentro de la obra,la llevó violentamente hasta unos altos pastizales donde la violó.

Mirta Fioramanti, abogada de la Casa de la Mujer Azucena Villaflor aseguró que es posible que se hagan análisis de semen con los restos que quedaron en la joven para compararlo con el material genético encontrado en los otros casos de violación. Otro dato donde se contradicen las fuentes fue la descripción de la metodología del abuso, pues mientras algunos informan que el violador golpeó brutalmente a la joven, el responsable de la DDI local asegura que la chica no fue golpeada.

 

El nuevo identiquit.

Según los datos brindados por las diferentes víctimas, el violador mediría entre 1,60 y 1,70 metros, tiene ojos oscuros y aparentaría 30 años, aproximadamente. Algunos testimonios dicen que tiene tez oscura y otros tez pálida, pero una señal particular que coincide en todas las descripciones es el diente metálico sobresalido probablemente de oro. Demasiadas son las coincidencias que tendría la descripción el sospechoso al que se le adjudican: cuatro violaciones en menos de un año y el asesinato por estrangulamiento de la peruana Sandra Mercedes Ayala Gamboa, llevado a cabo enun edificio del Ministerio de Economía, en el centro de la ciudad de La Plata.

La mayoría de los familiares de las víctimas creen que es mucha la información sobre el violador como para que aún no lo haya encontrado, o al menos se innoven las causas.Mirta Fioramanti, que colabora con la familia de Sandra Gamboa, sostiene que son muchos los errores que cometió el abusador como para que no se lo aprese, «pareciera que está pidiendo a gritos párenme o sigo haciendo lo que quiero».

Existen al menos cinco testigos que pueden reconocerlo, y está construido un completo identiquit que tendría que circular por todas las comisarías del gran La Plata. Por lo que podría preguntarse ¿Si realmente fue un solo hombre el autor de estos cuatro crímenes, debería tener antecedentes en delitos sexuales como lo tienen todos los violadores en serie?

Ya se mostraron todas las fotos digitales del archivo policial a los testigos que no pudieron reconocer al culpable. Y como se destruyeron todos los books y libros de archivo no digitales por una decisión de las autoridades de la institución policial,si acaso el culpable hubiese cometido otro crimen hace tiempo atrás, su foto ya fue quemada.

Con tales inconvenientes,se solicitó oficialmente al Servicio Penitenciario Bonaerense que brinde los expedientes de todos los presos por delitos sexuales que recuperaron la libertad desde hace dos años hasta antes de la fecha del primer ataque. Y si las víctimas logran identificar al violador podría pedirse que se realice un examen de ADN al sospechoso.

 

Darío Giavedoni

 

 
periódico Renacer