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Fernandez y muchos más esperan la Festividad de Charrúa |
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El vaciamiento institucional, el de la AVF Gral. San Martín de Charrúa, la «perla» deFacbol,parece ser para el señor Fernández, su propiedad. De esta relación de apropiación del patrimonio público vecinal dimos algunos datos fehacientes hace dos ediciones, estos datos son resultados de una investigación que serán publicados en un libro sobre el Barrio Charrúa, sobre su historia y proceso.
Un breve repaso, de las ocho gestiones que lleva esta asociación, el señor Fernández lo fue en cinco, sí leyó bien cinco sobre ocho períodos. Y por estos días especula y presiona para hacer la ¡sexta presidencia!
No sólo eso, hace ya más de un año debió haber llamado a elecciones (en enero del 2006)y aún dilata esa convocatoria, ello sin considerar que estos llamados a elecciones están hechos fuera de toda forma jurídica, no hay notificación previa a la IGJ, no se notifica a los socios (¡ni libro de socios hay!), no se respetan plazos, etc. Y cuando hubo un proceso electoral, no faltaron las presiones hacia el comité electoral o patoterismos varios, con «asambleas» siempre escuálidas de participantes.
Si vale como ejemplo, hace unos domingos salían alrededor de 8 personas de una de estas «asambleas»(ni quorum mínimo tienen) y en la puerta del centro de salud lindero había 180 jóvenes esperando reunirse y organizarse con responsables del centro de salud para organizar su participación en uno de los programas de asistencia a la juventud del Gobierno de la Ciudad, circunstancias en las cuales la asociación no participa en nada, dado su descrédito y apatía hacia la comunidad, cuando es una de sus obligaciones mínimas, está en su estatuto.
Si todo ello ocurre en el barrio es porque este proceso de vaciamiento y descrédito motiva a que la asociación genere rechazo y escepticismo en los vecinos de Charrúa. ¿Qué queremos decir con vaciamiento? Desde un punto de vista institucional la IGJ (Inspección General de Justicia), el Estado, exige a este tipo de asociaciones inscriptas en la ley llevar varios libros: el de socios, el de contabilidad, el de asambleas, el libro diario, etc. Nada de esto ocurre, usted puede comprobarlo acercándose a la sede, ahí en Charrúa al 2900, y si tiene la suerte de que esté abierta, pues está cerrada la mayor parte del tiempo, pregunte por los libros, no hay.
Otra obligación que exige la IGJ y el estado, son las rendiciones de cuentas, los balances económicos. No hay presentado un solo balance económico de las gestiones delSr. Fernández, no lo hizo el Sr. Velasco y su contador, que intentaron presentarla, lapsus fallido, como el balance de una sociedad comercial. El único que intentó avanzar seriamente fue el Prof. H. Rocha, pero no se sabe que pasó pues es la gestión que le sucede la que debe rubricar la presentación ante la IGJ. Pensar que lo hizo el Sr. Fernández sería pecar de ingenuos.
Bien, el 1° de mayo el Sr. Fernández decidió autoproclamarse otra vez presidente, diciendo «que iba a seguir siendo presidente porque ya había pasado el plazo de llamado a elecciones»,.cuando era su responsabilidad hacer el llamado a elecciones hace más de un año y acusaba a las listas opositoras de haber «llegado tarde a la convocatoria».
Sería para sumar anécdotas risueñas del absurdo si no fuese porque esta inconducta institucional afecta gravemente al barrio, cada vez más inseguro, sin mejoras. Los otros grupos organizados del barrio hacen actividades de manera autónoma y distanciada de la asociación vecinal, cuando ésta debiera tener un rol protagónico para coordinar esfuerzos y lograr mejoras generales para el barrio.
No sólo eso, la gestión (llamémosle así) última de Fernández clausuró algunas iniciativas que había concretado la gestión anterior, como la biblioteca barrial, creada en el año 2002, llamada Marcelo Quiroga Santa Cruz, en homenaje al recordado dirigente socialista boliviano. Ya no funciona, sólo queda el cartel amarillo, cuando antes promovía la lectura y actividades culturales, se daban clases de apoyo escolar, etc.
Ello sólo ya va contra lo escrito en el estatuto de la asociación, que dice en su Artículo 2° «Son sus propósitos la implementación de actividades tendientes al mejoramiento del nivel de vida, social, cultural, deportivo y bien común, mediante la creación de una sala de primeros auxilios, creación de una biblioteca pública, guardería infantil para hijos de madres que trabajan, jardín de infantes, asesoramiento jurídico gratuito, torneos deportivos, divulgación artística y conferencias,»
Ya por esto le cabría la expulsión por daño a la institución según lo dicta el Artículo 12 del estatuto, en el índice c). Pero la «gestión» del Sr. Fernández consiste en ignorar y ocultar a los vecinos lo que está refrendado en el estatuto de la institución. Los artículos 14 y 15 señalan que debe haber un número mínimo de integrantes de la comisión directiva, no los hay. Que sólo se pude ser reelecto por dos veces, el Sr. Fernández ya se autoproclamó presidente por «sexta vez», más los años demás que sumó, como en esta gestión que en vez de ser dos años son de tres años y meses.
Todo está fuera del estatuto en la asociación, mas la ausencia de los balances eco-nómicos, recordemos que en Charrúa se desarrolla la mayor festividad de la colectividad, de los libros de la institución, etc. Puede ser larga, muy larga la lista si se hace registro de todo lo irregular en estos años de vida de la AVF Gral. San Martín.
Más allá de la indiferencia que hay por la institución entre los vecinos de Charrúa, algunos de ellos decidieron apelar a otras instancias, cansados de esta situación y porque el barrio en general transita un descenso peligroso en su calidad de vida, sobre todo en la juventud.