Una adolescente fue abusada ayer en La Loma. El agresor le había ofrecido un
Trabajo.
Con la misma propuesta que utilizó el homicida de Sandra Mercedes Ayala Gamboa
(21), quien recibió una oferta laboral y terminó siendo abusada sexualmente y ahorcada en un edificio perteneciente a la Dirección Provincial de Rentas, en pleno centro de nuestra ciudad, un hombre de entre 20 y 30 años violó ayer a una adolescente en una obra en construcción de La Loma.
Fuentes de la investigación indicaron ayer a este diario que el aberrante episodio ocurrió alrededor de las diez de la mañana y que guarda varios puntos en común con el salvaje ataque que el 16 de febrero pasado sufrió la joven peruana.
En esta oportunidad, la víctima, que tiene 15 años y es de nacionalidad boliviana, acudió junto a su madre a una entrevista de trabajo pactada la noche anterior para la esquina de 25 y 40.
Voceros del caso mencionaron que la mujer se había encontrado con el delincuente en un almacén próximo a La Favela, en Tolosa, donde comentó que su hija buscaba trabajo.
Así fue como el hombre le respondió que conocía a una persona que la podía ayudar y le pidió que, a la mañana siguiente, llevara a la chica hasta la citada intersección.
Una vez reunidos en ese lugar, en muy buenos términos, el muchacho comenzó a dialogar con ellas y les explicó los alcances del ofrecimiento. La charla duró varios minutos hasta que, como la mujer no sospechó nada extraño, los dejó solos.
Un jefe policial explicó que "como la madre tenía que hacer algunos trámites, quedó en encontrarse con su hija más tarde". Sin embargo, esa decisión le iba a costar muy caro.
Bajo engaños, el hombre llevó a la adolescente hasta la casa donde supuestamente tenía que trabajar, en 25 entre 40 y 41, donde sacó un cuchillo, la amenazó de muerte y, la introdujo por la fuerza en el inmueble, que está siendo refaccionado, para después abusar de ella en repetidas oportunidades.
Poco después, el autor del abuso sexual, de tez blanca, barba candado y pelo oscuro largo, escapó del lugar en una bicicleta roja y anoche se desconocía su paradero.
La investigación
Policías de la comisaría cuarta, al mando del capitán Hugo Mansilla, tomaron intervención en el hecho y, apenas se enteraron de lo sucedido, asistieron a la víctima y la trasladaron hasta el Gabinete de Delitos Sexuales de la DDI La Plata, con asiento en las calles 1 y 59.
En ese sentido, la joven, de quien no se brindan datos por cuestiones legales, fue asistida por varios profesionales y luego pudo reencontrarse con su progenitora.
Las mismas fuentes indicaron que ahora, con los rastros de semen, "trataremos de establecer los patrones genéticos para saber si estamos en presencia del mismo violador".
Si bien, en principio, su fisonomía no será coincidente, algunos sospechan que, como ya pasó más de dos meses entre un hecho y el otro, el violador pudo haber modificado su aspecto para evitar ser atrapado por la Policía.
Horror en la ciudad
El 16 de febrero pasado la Ciudad se conmovió por otro brutal crimen. Ese día asesinaron a Sandra Mercedes Ayala Gamboa, una joven peruana de 21 años. El caso todavía continúa impune.
La familia de la víctima realizó varias marchas para reclamar Justicia y exigir el esclarecimiento del caso. La chica había llegado a nuestro país en busca de un futuro mejor. Y vivía en una pensión ubicada en la calle 44 y casi esquina 6, junto a la familia de su pareja, de profesión albañil.
Como se sabe, el día en que desapareció la joven, le habían ofrecido un trabajo.
Fuentes de la pesquisa indicaron que, a través de un allegado a la familia, la chica conoció a una persona que supuestamente necesitaba que le cuiden a los hijos. Y, al parecer, pagaba 10 pesos por día.
A Sandra Ayala Gamboa le pareció muy interesante la propuesta, más cuando estaba desocupada y por eso decidió conocer a su futuro empleador.
La cita se pactó en 7 entre 45 y 46, siempre por datos que aportó el vecino, donde, según trascendió, el hombre dijo estar refaccionando su casa.
No obstante, esa construcción, perteneciente a la Dirección Provincial de Rentas, iba a servir de escenario para un crimen tan aberrante como macabro. El cuerpo semidesnudo de la joven apareció tirado en un baño de la planta alta. Sólo llevaba colocado un corpiño y además tenía un lazo anudado en el cuello.
La operación de autopsia a la que fue sometido el cuerpo de la víctima confirmó que murió por "asfixia". Si bien presentaba un fuerte golpe en la cabeza, el asesino la ahorcó. Y para ello utilizó un trozo de tela que anudó a su cuello y comenzó a presionar hasta que venció su resistencia.
Publicado en
Diario El Día de La Plata
19 de abril de 2007