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Una manifestación que dejará precedentes en la Justicia argentina |
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La liberación del ciudadano boliviano Irineo Mora Sandi necesariamente nos debe llevar a realizar una reflexión madura y profunda sobre este desenlace tan esperado. Sin duda la movilización fue uno de los factores, no sólo por la presencia y la reunión de representantes de los pueblos originarios frente al Juzgado de Lomas de Zamora el martes 17 de abril, también porque la movilización tuvo otras formas: informativas, de contactos con organismos del estado argentino, aún alguna reacción forzada de la representación diplomática debe considerarse como algo positivo. Debemos tener algo claro, sin las movilizaciones Irineo Mora Sandi seguiría preso, estas llevaron a que las causas y condiciones injustas de su detención trascendieran el ámbito local. También debemos tener presente que aún continúan detenidas, por causas similares, tres mujeres bolivianas y otras siete personas en el marco de los procedimientos de la policía bonaerense que llevaron a la detención de Irineo.
Revisemos un poco los últimos hechos y veamos algunos contextos. La última convocatoria tuvo una consigna doble: la libertad de Irineo y ser parte de una serie de movilizaciones para denunciar lo que las organizaciones de los pueblos originarios loca-les consideran una campaña para confundir «coca con cocaína», es decir la droga con la sagrada hoja de nuestro continente.
En el rastreo de ambas consignas podemos precisar algunas causas, actores y circunstancias locales e históricas. En la detención de Irineo como en las otras, o como en el caso del incendio de Luis Viale, vemos actores que se repiten. Desde una policía que coimea a innumerable talleres o arma las causas, como en el caso de Irineo, aún cuando Luis Alem, jefe de Gabinete de la Secretaría de Derechos Humanos, haya afirmado que «los motivos del procesamiento de Mora Sandi sean incomprensibles».
Son perfectamente comprensibles, sobre todo si están articulados al accionar de la justicia actual y la policía bonaerense. Las explicaciones más usuales que sólo vinculan estas causas con cuestiones de discriminación o la victimización permanente, no permiten pensar o elaborar otras estrategias de acción e información para las organizaciones propias, inmovilizan al decir que esto «sólo les pasa los bolivianos por ser tales, en que esto no hubiera pasado si se tratara de un ciudadano argentino». Es harto insuficiente como explicación, cuando la bonaerense actúa en este sentido, no hace «discriminaciones» ni hay nacionalidades, a lo sumo encontrará puntos más débiles para su accionar en algunos sectores, pero afecta a todos los ciudadanos que estén bajo su jurisdicción. Irineo Mora Sandi estuvo preso porque la familia no pudo juntar la plata que en realidad exigían, además fueron detenidas otras siete personas bolivianas, todos dueños de algún tipo de negocio de la zona de Olimpo, como Irineo, detenidos por no aceptar pagar coimas, en todo caso habría que resaltar y tomar ejemplo de esta valentía civil, organizarse y no andar penando en el lamento inmovilizador de ser «discriminados» o únicos sujetos de atropellos, disponemos de la libertad de resistir o buscar el modo de hacerlo.
Si el juez Ferreiro Pella accedió a recibir a los manifestantes, también estuvo presionado de hecho, por la presencia del Cónsul de Bolivia, quien manifestó que esa presencia era una gestión personal, cierto es que en este tipo de acciones públicas es muy difícil escindir ambas funciones, aunque para ser funcionario de un gobierno como el de Evo Morales es como muy escaso, dada la defensa nacional por la hoja de coca y tantísimas acciones, luchas y movilizaciones del pueblo boliviano que continúan hasta el presente, pero en fin, vale más sumar un poroto que pretender llenar la olla sólo con protestas, así esta seguirá vacía.
Habría que añadir el rol de la justicia argentina. Recordemos las palabras del Presidente Kirchner el último 24 de marzo, en el acto de La Perla en Córdoba, reclamando por una justicia más ágil y mas certera. Si bien el reclamo presidencial lo fue por las causas de los delitos de lesa humanidad contra los represores, también puede aplicarse a muchos otros procedimientos judiciales. La conducta del juez Ferreiro Pella está en consonancia con esta justicia cuestionada, como la del fiscal Alberto Adrián María Gentili, quien ordenó la detención. bajo el artículo 5 inciso a) de la ley 23.737, en abierta contradicción con el artículo 15 de la misma ley, «que despenaliza la tenencia de hojas de coca en todo el país». Desconocieron también gestiones del ejecutivo nacional en el marco de las negociaciones y acuerdos en discusión del Mercosur, como la reciente propuesta del presidente Evo Morales a los estados asociados para comercializar las hojas de coca por sus valores medicinales y nutritivos.
Los estados no otorgan las cosas ni actúan porque sí, todas las conquistas sociales provienen de la movilización, sobre todo en estados que en su matriz ideológica y en sus estructuras continúan desconociendo los pueblos originarios y sus poblaciones. El eurocentrismo prima aún por sobre una mirada fraterna sobre el continente. Sólo así se explican esta serie de sucesos contra el sentido de la hoja de coca, una de cuyas materializaciones fue la injusta detención de Irineo. También explica que el presidente Kirchner, como representación máxima del estado argentino, aparezca este 19 de abril en un acto por la fecha del levantamiento del ghetto de Varsovia «Día de la Convivencia en la Diversidad Cultural» y no en uno por el Día del Indio Americano.
Sobre estas ambigüedades estamos, sobre ellas debemos «hacer caminar las palabras y realizar los sueños», como fue suscripto en la reciente Declaración de Iximche, en Guatemala.