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Homenaje en Calama a Eduardo Avaroa |
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Eduardo Avaroa murió el 23 de marzo de 1879 en Calama. Ese día se celebra la fiesta de la ciudad, como en Bolivia se recuerda la fecha de la pérdida de la costa marítima.
Avaroa nació y vivió en San Pedro de Atacama, a una hora y media de Calama. El vox populi dice que su familia «era dueña de toda Calama», y su bisnieto chileno Juan Andrónico Avaroa añade con cierto orgullo el dato de que su padre, hijo de Avaroa, era un patriarca terrateniente. «Ésta es una finca, es tierra Avaroa», dice el bisnieto con referencia a la caballeriza, los campos cercados por molles y otras dependencias de su estancia.
El Ejército chileno rindió homenaje al héroe boliviano de la Guerra del Pacífico, en un acto que buscó desterrar desconfianzas entre ambos países, enfrentados a fines del siglo XIX.
En la ceremonia participaron los ministros de Defensa de Chile, José Goñi, y de Bolivia, Walker San Miguel, el jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Wilfredo Vargas, el jefe del Ejército de ese país, Freddy Bersatti, y su par chileno Óscar Izurieta.
En el único discurso del acto, el jefe del Ejército chileno destacó el homenaje como un paso adelante en la construcción de confianzas mutuas entre ambas naciones.
Izurieta aseguró que «aunque la historia de
las naciones permanezca intangible e inalterada ‘y, como lo dije, no propiciamos su revisión’, ello no debe ser óbice para que aflore a la superficie todo aquello que nos une (...) Chile y Bolivia son países complementarios; nos necesitamos mutuamente. Probablemente, nadie mejor que sus respectivos ejércitos lo entiendan y lo propicien.