Historia de los medios en Bolivia

Los periódicos en Bolivia tienen incidencia departamental

La prensa Boliviana nace, según algunos autores,  cerca de 1820.  Por entonces las revoluciones y contrarrevoluciones conmovían los suelos de América. Antonio José de Sucre continuaba la campaña militar en el Perú por orden de Simón Bolívar, y el nueve de diciembre de 1824 los patriotas lograron la gloriosa victoria de Ayacucho, por la que el Virrey La Serna capituló y reconoció la «Independencia del Perú y América». Un año después, pero antes de que el Mariscal Sucre convoque a todas las provincias del territorio del Alto Perú para enun congreso decidir cual será el destino de la nación, ya corría por las calles el periódico la Gaceta del Ejército del Perú Libertador del Sur, fundado en la ciudad de La Paz el nueve de febrero de 1825.

Durante aquel año se lanzaron, también inspirados en los pensamientos de Sucre y Bolívar los diarios El Chuquisaqueño y La Época que contribuyeron enorme-mente a la conformación de la unidad nacional, y otras publicaciones de muy corta duración.

Tras la declaración de la independencia y la formación de Republica, Simón Bolívar dejó la presidencia en 1826 a Sucre, que debió abandonarla dos años después.  El vacío de gobernabilidad sólo pudo llenarse cuando la Asamblea Nacional nombró presidente al Mariscal Andrés de Santa Cruz en 1829, que se convirtió desde esa fecha en el protagonista principal del «período independiente». El Gobierno del Mariscal creó en el año 1836 la Confederación Peruano-Boliviana comprendiendo el territorio que abarcaba desde el pacífico hasta el actual límite oriental del país. Inmediatamente fue nombrado protector de esta extensión territorial, lo que produjo que las autoridades chilenas ordenaran acciones armadas. Luego de muchos enfrentamientos Santa Cruz fue derrotado en 1939 en la batalla de Yungay, por lo que fue disuelta la confederación.

Años de anarquía hicieron que Miguel Velasco fuera nombrado presidente en cuatro oportunidades en sólo veinte años. Durante este lapso innumerables periódicos fueron abiertos y cerrados hasta que el 1 de mayo de 1945  nace La Época considerado por muchos el primer Diario del País en el que trabajan Do-mingo Oro, A. Quintela y Mitre.

Con José Ballivián como presidente de la República incrementó su prestigio internacional al remodelar el marco jurídico, y con la victoria de Ingavi supo consolidar la independencia y la soberanía nacional, hasta que finalizó su mandato el 23 de Diciembre de 1947. Posteriormente, sucesivas revueltas promovidas algunas por el propio Velasco, reiniciaron un periodo inestable de gobiernos mili-tares en el que se des-taca el del populista Manuel Isidoro Belzu hasta 1855. Dos años más tarde otra revolución otorgó el mando al civil José María Linares Lizarazu que limitó el poder del ejército para evitar nuevos levantamientos anticonstitucionales.

Al año siguiente (1858) surge el Telégrafo, y a partir de entonces, muchas otras publicaciones que hicieron desde entonces a Bolivia como uno de los países con más periódicos por habitantes: El Nacional (1864) y el Comercio que fue funda-do en 1879 y luego cambió su nombre por El Comercio de Bolivia y El Imperial (1884). Desde esta década el periodismo boliviano experimentó un importante auge. Y ya en el siglo XX.,  la creación de El Diario y el liberal El Diluvio en 1904, El Tiempo (1909), el Norte (1913), El Fígaro (1914), la Razón (1917), el órgano del partido radical El Hombre Libre (1918), el conservador La Verdad y en 1933 el republicano La Patria, hicieron que en la década del treinta Bolivia ya contara con 25 diarios con una clara intención: formar ideológicamente a sus lectores, más que informarlos.

Recién en 1825 se promulgó la primera ley de Prensa, pero es muy poco el control en base a preceptos jurídicos que se ejercía entonces, aunque si se controlaba con la fuerza pública y la importación del papel prensa, monopolio del gobierno. Hasta que aparece en escena el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), fundado en 1941, que hizo que Víctor Paz Estensoro ocupara la presidencia luego de la revolución de abril de 1952. Este gobierno produjo grandes cambios en la economía nacional: promovió la reforma agraria parcelando y distribuyendo algunos territorios a los originarios, nacionalizó las minas monopolizando la exportación de estaño, implementó el voto universal y la reforma educativa, aunque permitió la explotación del petróleo a compañías extranjeras. Durante ese proceso los sindicatos de la Central Obrera Boliviana (COB) que permanecían cooptados por el gobierno, tuvieron serios enfrentamientos contra algunos periódicos opositores. Ese es el caso de Los Tiempos de Cochabamba y La Razón de La Paz, que fue colocado bajo control de la COB. También fueron confiscados o saqueados Antorcha y La Noche de La Paz; Trinchera de Trinidad; y La Patria de Oruro.

Ya con Hernán Siles Zuazo (1956), primer presidente elegido por el voto universal, se permitió la circulación de algunas publicaciones independientes como el semanario El Pueblo del Partido Comunista, que atacaba al gobierno por considerarlo tibio y sin espíritu revolucionario, y el semanario católico Presencia que gozaba de muy buena reputación de imparcialidad. Así también autorizó la publicación de algunos diarios de La Paz bajo control de los sindicatos, como Última Hora de la Tarde.

Con el segundo mandato de Víctor Paz Estensoro la prensa gozó de una considerable libertad de expresión, pero el 3 de Noviembre de 1964 una revuelta castrense hizo que Estensoro deba exiliarse, e inauguró un nuevo periodo de sucesivos gobiernos militares. Entonces, se cerraron los diarios nacionales y se comprometió a indemnizar a los dueños de Los Tiempos, que había sido destruido.

Durante la década del sesenta el General René Barrientos hegemonizó la dirección de las fuerzas militares y por ende el destino del país.

Carismático y con buena relación con los habitantes rurales estableció el pacto militar indígeno-campesino con el que intentó ganar a las masas para destruir las insurgencias guerrilleras que encabezaba el Che Guevara en la quebrada del Ñancahuazú, departamento de Santa Cruz. En esos años muchos periodistas fueron perseguidos por informar sobre la guerrilla, y fueron expulsados por la fuerza cronistas extranjeros que cubrían el Juicio al francés  Jules Debray, ideólogo del levantamiento insurgente y asesor de Guevara.

Ya ha finales de los cincuenta salían a la calle 116.000 ejemplares en todo el país,  aunque durante los sucesivos gobiernos militares las cifras oficiales no fueron muy confiables. Se habla de que en 1965 eran nueve los diarios nacionales y la circulación había disminuido a 95.000, descendiendo también el número de ejemplares por 1.000 habitantes, que en 1957 era de 35 y en 1965 paso a ser de 26. En esos años los periódicos eran consumidos mayoritariamente por la población urbana; se centralizaban en la capital cuyos principales exponentes eran El Diario, con una tirada de 36.000

ejemplares durante la semana y 45.000 los domingos y Última Hora (20.000).

En Cochabamba (93.000 hab.) y Santa Cruz (76.000 hab.) había cuatro diarios, y en Sucre (72.000 hab.) y Oruro (93.000 hab.) uno.

Siempre fue importante la prensa católica en Bolivia, destacándose La Verdad de La Paz, La Capital de Sucre, La In-formación Católica de Cochabamba, el mensual Mensajero del Sagrado Corazón de la capital y el diario Presencia.

Con la vuelta al gobierno de Víctor Paz Estenssoro y la implementación de toda clase de políticas neoliberales se abrieron las puertas a empresas trasnacionales que invirtieron en el país, y muchos grupos empresariales de otros rubros se dedicaron al negocio de la comunicación y la producción de mensajes. Estos empresarios tienen una articulación activa con  los sectores de las clases dominantes que poseen las principales ramas de la producción

en Bolivia. Dando como consecuencia la creación de medios privados con fuertes tendencias a la concentración y la adhesión ideológica de estos al modelo económico neoliberal como lo han hecho La Razón y la Prensa entre otros.

Dario Giavedoni