Comunidad numerosa y con perfil bajo

La banda que secuestró a Saúl estaría implicada en otro hecho similar ocurrido hace pocos meses, en la zona de Escobar. El protagonista de ese caso también era un menor de edad y de nacionalidad boliviana, según contaron a Clarín fuentes policiales.

Los investigadores creen que los delincuentes eligen a estas víctimas porque tienen un "perfil social" que les facilita la tarea. "La gente de esta comunidad es a menudo reacia a hacer denuncias, es más bien sumisa y entonces los secuestradores creen que aceptan cualquier cosa y no van a ir a pedir ayuda", explicaron.

La familia de Saúl es como muchos miembros de la comunidad que residen en la zona de Campana, Escobar, Zárate y Exaltación de la Cruz: viven de su trabajo en las quintas, tienen un buen pasar —aunque nunca podrían juntar 50.000 dólares— pero habitan casas modestas. En esos cuatro partidos viven unos 150.000 bolivianos.

Pero el caso de Saúl no es el único ataque que hubo en la zona contra ciudadanos bolivianos. En 2000 unas bandas atacaron con violencia a unas 60 familias de quinteros. Algunos de esos ataques fueron con una brutalidad inusitada: los quemaron con planchas.

De todas formas, Víctor, el abuelo del nene secuestrado, confirmó ayer que su familia "nunca recibió amenazas. Hace dos años que vivimos acá y jamás pasó nada. Sólo somos una familia de quinteros, que vendemos frutas y verduras".

 

Alejandro Marinelli

amarinelli@clarin.com

 

Notas publicadas en Clarín

6 de abril 2007