Un anillo de compromiso


Brasil, Argentina y Venezuela impulsan un proyecto con fuerte contenido simbólico que busca acercar posiciones al resto de los países de la región.

Por estos días el tema energético en la región es central. El impulso dado a la construcción del gasoducto Sudamericano (Gasur), por el presidente venezolano Chávez, trae incógnitas acerca los beneficios o dificultades que traerá para la integración de la región. Este proyecto es un acuerdo entre Brasil, Argentina y Venezuela.

Países más pequeños como Uruguay o Bolivia no participan del mismo. El ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada, expresó su preocupación porque el país fue marginado de la reunión del proyecto energético regional que se desarrolló en Caracas.

Ya se había ensayado la posibilidad de crear un "anillo energético" en Sudamérica, pero la idea no prosperó debido a reparos políticos entre algunos países.

Desde otro punto de vista se analiza que los beneficios de la construcción del gasoducto, serían políticos más que económicos, incluso para Venezuela, ya que por una cuestión de costos de infraestructura y transporte no es más redituable construir el gasoducto que transportar el gas de forma licuada. Debido a esto Venezuela debería exportar gas a precios altos, lo que dejaría en mejores condiciones de competitividad a Bolivia. Los réditos serían políticos ya que se estaría excluyendo a Estados Unidos del suministro de gas, en pos de la integración latinoamericana.

Debido a la escasez de gas a la que se enfrentan tanto Argentina como Brasil, el gas boliviano podría ser una solución. Desde esta perspectiva Morales tiene la oportunidad histórica para usar el gas para superar el retraso del país. Pero eso depende de que pueda concretar dos negocios ambiciosos. El primero debiera ser un acuerdo para abastecer a Chile de gas, a cambio de un acceso boliviano al mar. En segundo lugar, concretar la negociación con las multinacionales.

Chile podría conseguir gas por Perú, pero las relaciones entre los países a menudo son tensas.

En estos días, se firmó un convenio entre Uruguay y Bolivia, en el que Bolivia le suministrará gas y electricidad a Uruguay. Se busca incluir a Paraguay en el acuerdo como forma de fortalecer a este bloque dentro del Mercosur, ya que estos países consideran que hay un desequilibrio de fuerzas en torno al tema energético.

Para vender gas natural a Uruguay será necesario reactivar el proyectado Gasoducto Al Noreste Argentino (GNEA), que Bolivia diseñó con Argentina ampliando los volúmenes de exportación a la Argentina y desde allí, abastecer a Uruguay y Paraguay.

El ministro de Industria, Minas y Energía de Uruguay, Jorge Lepra, comentó que su país precisa de gas natural para alimentar a su industria, porque cuando les falta el combustible tienen que usar leña y fuel oil. En la actualidad, ese país se aprovisiona directamente de Argentina, pero por conflictos políticos entre ambos países, el suministro no es constante, comentó la autoridad.

Queda abierto el interrogante acerca de estos proyectos energéticos, si es que favorecerán la esperada integración latinoamericana o por el contrario acrecentarán las disputas.

Silvia Aidelman

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