Bodas de oro


La "suma de historias" es un concepto desarrollado por Richard P. Feynman, uno de los más brillantes y audaces científicos en física cuántica del siglo XX, trata de que no existe simplemente una historia para el universo, sino una colección de historias posibles del universo y "todas son igualmente reales sea lo que fuere lo que ello signifique".

No vamos a hablar en esta nota acerca de estas teorías y conceptos que hablan de la forma y composición del universo físico, pero si la idea es un punto de partida para hablar de un universo con otras categorías, en nuestra escala, en la escala de familias como la de Don Hugo Heredia y Doña Elvira Heredia de Zubieta, quienes el 28 de enero del 2006 pudieron compartir y celebrar sus bodas de oro con la "suma de historias" generadas por su amor, cincuenta años de matrimonio junto a todos sus hijos, nietos, bisnietos, familiares.

Vale referirse a esta familia pues resume y representa historias de dignidad, esfuerzo, sacrificios, paciencia, como la de muchas familias de la colectividad boliviana en este país. Familias que lograron arraigo e integración en esta sociedad, de la que hoy, transcurrido tanto tiempo, son parte genuina, aún cuando el corazón como bajo el mandato de una ley científica, mantenga un norte en forma permanente, orientado por ese imán telúrico llamado Bolivia desde el cual algún día decidieron partir, como Hugo y Elvira que hoy viven en una casa de dos plantas ubicada en el porteño y tanguero barrio de Nueva Pompeya, centro físico de su universo familiar y afectivo.

En otro barrio ligado a la historia popular de la ciudad, el barrio de Flores, realizaron su festejo en un coqueto salón cercano a la estación. La fuerza del afecto de esta familia motivó una celebración familiar en la cual estuvieron presentes todos sus hijos, algunos llegaron cruzando el océano, pues la crisis económica de hace algunos años en Argentina los obligó a migrar buscando mejores oportunidades. Lo propio ocurrió con sus padres a causa de alguna de las innumerables crisis económicas en Bolivia, quienes luego de algún periplo en una provincia del norte argentino, llegaron a esta ciudad donde construyeron su casa, criaron hijos, vieron crecer los nietos y ahora los bisnietos.

También estuvieron todos sus nietos excepto uno, pero presente en su voz por estas cuestiones de la tecnología del teléfono celular.

Esta celebración de los cincuenta años de la familia Heredia Zubieta es casi similar al tiempo de conformación de lo que hoy llamamos colectividad boliviana en Argentina, que desde entonces comenzó a tomar su propia densidad y forma.

También en su festejo encontramos índices de recorridos similares de las familias bolivianas en este país: hijos y nietos nacidos en esta tierra, con inserción y desempeño en diversas actividades productivas, sociales y culturales, hijos que lograron culminar sus estudios terciarios y hoy "son profesionales" como suele oírse en tono de orgullo en la voz de nuestros mayores.

Frente a tantas historias posibles para describir el devenir del boliviano en este país, algunas un tanto simplificadoras y reduccionistas, preferimos atenernos a esta "suma de historias" que nos definen mayoritariamente

Por eso compartimos la alegría de su festejo familiar, el bailar la tradicional cueca, fue un segundo acto ritual para sellar al modo original estos 50 años de su universo familiar, el primer acto ritual que fue la misa, en la que no estuvieron ausentes la emoción, los recuerdos, los reencuentros, es decir la vida que se recrea y continúa.

Jorge Vargas

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