Carnaval Chapaco en Mar del Plata


En la última jornada del Carnaval se nombró como fiesteros para el año entrante a miembros de la Directiva del Centro de Residentes de Mar del Plata.


Carnaval: Diablos y fiesteros bailando la tradicional rueda en erque

El 26 de febrero y el 5 de marzo, domingo de Carnaval y Domingo de Tentación respectivamente, se llevaron a cabo, por parte de la comunidad tarijeña, los festejos del carnaval en la zona de quintas de Mar del Plata. Como viene ocurriendo en los últimos años, esta temporada la concurrencia también desbordó a los organizadores y en este acontecimiento ya se ve involucrada toda la Colectividad Boliviana, no sólo sus pioneros chapacos.

Estamos hablando del Carnaval Sanlorenceño que lo han adoptado como suyo el resto comunidad tarijeña y que se convirtió en el evento más popular dentro de la Colectividad Boliviana en Mar del Plata., a pesar de tener su válvula de escape en el otro carnaval, "el Sellano", que se realiza en los mismos domingos y en otra quinta. Ambos carnavales, que hemos descrito en anteriores números de Renacer, constituyen el movimiento o el centro de atención casi absoluta de los residentes de la zona.

Es por eso que el Centro de Residentes, que siempre se ha mantenido al margen de este acontecimiento, este año a tomado la iniciativa por intermedio de su presidente de "pedirlo" (para organizarlo el año entrante) al círculo cerrado de las familias sanlorenceñas iniciadoras. Tanto fue así que en la última jornada, de manera inesperada y rompiendo por primera vez ese círculo, los fiesteros de este año, Andrés Benítez y Andrés Villarroel, entregaron el Carnaval al rosillano Felicindo Quiroga y al chaqueño Iván Sánchez, presidente y tesorero de la Comisión que en diciembre pasado habían asumido en la Directiva.


Iván Sánchez y Feliciano Quiroga

Sin Embargo, no fue tanto por Mérito del Centro Boliviano ni de alguno de sus integrantes, sino más bien por la renuencia de algunas familias sanlorenceñas en aceptar el Carnaval por el gran compromiso que implica ya que en estos últimos años se ha tornado más dificultosa su organización por la cantidad de gente, por la imposibilidad de encontrar un predio adecuado, y por cuestiones de seguridad. Vale decir además que se impuso a los fiesteros entrantes la condición de retorno del Carnaval al círculo de los sanlorenceños para el 2008.

Inmediatamente se hicieron sentir las críticas de los "chapacos" entre ellos mismos y en duros términos por haber entregado el carnaval a los "coyas" refiriéndose a la mayoría de los integrantes de la Comisión. La ofuscación viene principalmente del temor de perder la esencia de una tradición tan arraigada y celosa como la del carnaval chapaco. Y en contrapartida, un grupo de la Colectividad acusa a los "chapacos" de regionalistas y de no querer colaborar con el Centro que "es para todos los bolivianos". En fin, en medio de esta historia se encuentran el primer presidente tarijeño de una institución que en sus 16 años de vida sus los elementos decisivos siempre fueron paceños y cochabambinos.

Es por eso que el Centro Boliviano como un todo tiene la oportunidad para el próximo año de romper con ciertos prejuicios que nada bien le hacen a la colectividad, o por lo menos hacer méritos en la organización para que en otro momento regrese el evento más grande de Colectividad en Mar del Plata a manos de esta institución sin fines de lucro, de carácter solidario y representante de toda la Colectividad.

Desde Mar del Plata: Carlos Rueda

 

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