El sueño argentino que se hizo cenizas

 

Tuvieron que morir 6 personas para que las autoridades descubrieran que existía explotación de bolivianos indocumentados en talleres de costura, y que las condiciones de muchos de éstos atentan contra la seguridad y la salud de los propios trabajadores.

Mientras el presidente Kirchner recibía a la reina de Holanda, en la casa Rosada, y los medios se preocupaban por la etiqueta y el protocolo, comenzaba el incendio en un taller de costura en Luis Viale 1269 del barrio de Caballito donde perdieron la vida seis bolivianos, Juana Vilca Quispe (25 años), Elías Carbajal Quispe (10), Rodrigo Quispe Carbajal (4), Harry Rodríguez (4), Wilfredo Quispe Mendoza (15), y Luis Quispe (4). La mayoría son del Cantón Cohana de la Provincia Los Andes del Departamento de La Paz.

Algunos trabajaban desde hacía 6 meses, otros estaban a comienzos de este año, lo cierto es que vivían allí 64 personas, entre trabajadores y niños.

Según algunos testimonios recogidos por Renacer, la caída de un televisor en mal estado, que servía para "distraer" a los niños, provocó el incendio en la planta alta, donde la gente dormía, y rápidamente incineró el piso de madera que y el fuego continuó su fulminante paso hacia la planta baja, donde funcionaba el taller de costura.

La voracidad de las llamas impidió que algunos trabajadores bolivianos pudieran salvar a sus niños.

Ya había oscurecido, cuando el Cónsul Adjunto, Albaro González Quint, apareció junto a Sara Victoria Rocha Sánchez, la directora de Vocero Boliviano, y comenzaron a interiorizarse de la tragedia.

La zona había sido vallada y se evacuaron algunas viviendas vecinas, hasta que apagaron el incendio y comenzaron con el rescate de los cuerpos carbonizados.

Algunos de los que lograron salvarse, contaron que fueron "perseguidos" por la Comisaría 13, y que los trataron de mala manera. Aunque las fuentes policiales aducen que querían las declaraciones de los mismos, y por supuesto, que no los trataron mal.

También se acercaron el Jefe de Gobierno, Jorge Telerman y medio gabinete reciente asumido, algunos periodistas de la colectividad boliviana, vecinos y familiares.

Ante una veintena de medios nacionales el Jefe de Gobierno declaró que "hay que dar una pelea frontal, de cuajo contra estas prácticas salvajes e inhumanas", refiriéndose a las condiciones de "trabajo esclavo"

A raíz de las graves irregularidades descubiertas después de la tragedia, fuentes cercanas al jefe de gobierno, Jorge Telerman, admitieron que hubo fallas en los controles. Dichas irregularidades fueron adjudicadas por los funcionarios consultados a la "Dirección de Policía del Trabajo". Por ello renunció Florencio Varela, el funcionario responsable de la mencionada dependencia.

El taller figuraba habilitado desde el 2001 a nombre de dos empresarios Jaime Geiler y Daniel Fischberg y estaba subalquilado a Juan Manuel, de nacionalidad argentina y Luis Sillerico, boliviano.

 

Porque no te saliste!!

Lloraba desconsolado el padre de Harry. Con el dolor indescriptible que solo un padre puede tener cuando se le muere un hijo.

Ellos eran los únicos que permanecieron en el lugar durante la noche porque querían ver el cuerpo calcinado de su hijo, mientras los bomberos estaban en la búsqueda de las víctimas.

Otros damnificados esa noche declararon en la Comisaría 13 y finalmente fueron trasladados a la sede del Consulado en el barrio de Congreso, al igual que Sara Gómez y pasaron la noche en el edificio.

El cuñado de una de las víctimas, relataba que Juana Vilca Quispe llegó junto con su hermano y su hijita de 7 años el 6 de enero a Buenos Aires y que tenían pensado volver en los próximos días para Bolivia.

Ellos vivían en Cochabamba.

El vino el 22 de enero, pero trabaja en otro lado, los últimos días quería pasear por algunos lugares porque no conocía la ciudad a la que consideraba bonita.

El tío de dos de los niños muertos explicaba que "Mis dos sobrinos estaban durmiendo y no sabíamos que iba a pasar, yo estaba arriba, bajé y cuando estaba abajo pasó esto. Entonces oí que gritaron, porque el humo …ya no había más, porque había telas que reventaron, y el humo… no había caso que aguantara… traté de subir a salvar a mis sobrinos, pero no había caso".

Una vecina argentina que es docente en el establecimiento donde estudiaban algunos de los niños que vivían allí, se ocupó de ayudar con datos de las personas que vivían en el lugar.

Conocía de las condiciones en que se encontraban tanto como los vecinos del lugar.

"En este lugar clandestino, no sólo trabajaban familias enteras en la fabricación de prendas de vestir, sino que tambien vivían adentro" comentó furiosa una mujer.

Fuentes de Crónica aseguraron que Jaime (argentino de origen judío) además del taller en cuestión poseía otros en Galicia 1241 y Paysandú 1391

"Jaime, trae ciudadanos bolivianos a la Argentina y los hace vivir con sus familias en el mismo sitio donde trabajan. Esto es una vergüenza. Por eso murieron tantos chiquitos y otros se salvaron porque estaban en la escuela" concluyó el hombre con bronca.

 

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