Despojo legal en Amaicha del Valle


La propiedad comunitaria en el Noroeste desaparece ante la venta individual del territorio alentada por los propios dirigentes indígenas.

Aunque para algunos el norte argentino es caluroso y árido, para otros, en este último tiempo se ha convertido en una real opción del llamado turismo "alternativo".

Desde Santiago del Estero hasta llegar a Jujuy puede verse, dispersas en el mapa, innumerables comunidades indígenas que se han convertido en verdaderos centros turísticos: en Tilcara (Jujuy), el enero Tilcareño "invadido" por extranjeros europeos; el carnavalito en toda la Quebrada de Humahuaca se celebra durante todo febrero con afluencia de turistas de todo el país; Cafayate, Amaicha del Valle y Tafí del Valle en Tucumán convertidas en la cita obligada de cientos de jóvenes mochileros de todo el país, (especialmente de Buenos Aires).

A precios más que accesibles, el visitante puede internarse en las distintas "comunidades turísticas", disfrutar de sus comidas, bailes típicos, paisajes, y si la belleza del lugar lo atrapa, a un precio irrisorio, si le cae simpático al cacique de turno, puede comprarse un terreno con muy buena ubicación en una comunidad indígena y vivir del turismo que llega a esa comuna.

La lucha por la propiedad comunitaria

Muy pocas son las comunidades que hoy cuentan con el titulo comunitario del territorio que ocupan, la mayor parte de los Pueblos sigue reclamando por algo que les pertenece. Para algunos, la reforma constitucional de 1994 marca un antes y un después de esta lucha, cuando incorpora el art. 75 inc 17, reconociendo, la existencia de pueblos indígenas en el territorio de la República Argentina como así también, su régimen de propiedad comunitaria ("reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos (…) y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan...").

¿Desde 1994, se ha reconocido este derecho a los Pueblos de la Argentina?

La realidad de las comunidades dice que no.

Se sigue luchando por la obtención del título de propiedad comunitario (el caso de la comunidad wichí Germán Tolaba en Mosconi, Salta), otros Pueblos ni siquiera tienen territorios, y aquellos que se encuentran asentados sobre "riquezas naturales" se convierten en blanco fácil para el desalojo a fuerza de golpes y pistola, moneda corriente en lugares como La loma de los ava guaraní en San Martín del Tabacal, Río Blanco Banda Norte de los Kollas del departamento de Orán en Salta, Río Grande Banda Sur de los tupí guaraní en el mismo departamento o la comunidad mapuche de Paicil Antriao en Neuquén entre otros.

A fines del año pasado la Cámara de Diputados cerraba sus sesiones con festejos por las nuevas asunciones de senadores y diputados pero sin dar quórum para el proyecto de ley de emergencia y regularización de la propiedad comunitaria, con lo cual, los desalojos que se encontraban suspendidos hasta tanto la ley se sancionara, se concretaran a lo largo del presente año.

La propiedad comunitaria se vende

Cuando algunos dirigentes dan pelea para obtener el territorio para su comunidad, otros se encargan de enriquecer sus bolsillos vendiéndolo. Esto sucede en una comunidad diaguita de la provincia de Tucumán. La comunidad tiene la titularidad comunitaria pero los dirigentes en este último tiempo se han dedicado a dividir en lotes y vender el territorio indígena a cualquiera…y si es afuera mejor, ya que a los miembros de la misma comunidad se les niega dicho acceso. Lo grave de la situación es que más de la mitad del territorio comunitario se ha convertido en propiedad privada. No se les vende a los miembros de la comunidad, que están dispuestos a incluso valores más altos que los forasteros. Para el cacique pareciera que tiene mejor color la plata que le da la gente de afuera.

Muchos de los visitantes, esperan encontrarse con una comunidad indígena, "con gente vestida con ropas tradicionales", nos cuentan sus habitantes, y se encuentran con un pueblito como cualquier otro. Pero el pueblo, no es como cualquier otro, ya que a la plaza central, la iglesia y la escuela se suman emprendimientos privados construidos en terrenos comunitarios: lugares para acampar, varias posadas, pequeños restoranes y las residencias de los mismos dueños de estos lugares que luego de finalizada la época de vacaciones, cierran todo y se marchan a Buenos Aires o alguna ciudad parecida. Solo después de caminar unas cuadras podemos encontrar a las distintas familias de la comunidad.

La comunidad sabe que se esta vendiendo a gente de afuera las mejores tierras, pero tampoco hace nada, quizás por miedo, ya que todos en el pueblo se conocen. Los turistas cada año aumentan, lo que esta generando además problemas en la distribución de agua potable, que dicho sea de paso algunas veces no se potabiliza porque no llega el cloro que la municipalidad tiene que proveer.

Alejandra Chorolque

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