Hasta la vista… Goldberg

Goldberg y Choquehuanca
 

Hubo un tiempo en que “la embajada” invitaba a los políticos bolivianos, para su fiesta del 4 de julio, si sólo se disfrazaban de cowboys. Hoy Evo Morales no aguantó al inquilino del país más poderoso del planeta.

“Sin miedo a nadie, sin miedo al imperio, delante del pueblo boliviano declaro al señor Goldberg, embajador de Estados Unidos, persona no grata", así el presidente de Bolivia, Evo Morales, puso fin a una corta estadía del diplomático estadounidense Philip Goldberg en suelo boliviano de tan sólo dos años. Llegó a Bolivia en septiembre del 2006 con las credenciales de haber estado presente en Pristina, Kosovo (del 2004 al 2006), allí consolidó la separación e independencia de esa región y dejó miles de muertos. Diez años antes, entre 1994 y 1996, fue jefe de la Oficina del Departamento de Estado para Bosnia (durante la guerra separatista de los Balcanes).
“No queremos gente separatista, ni divisionista, ni que conspire contra la unidad; no queremos personas que atenten contra la democracia”, dijo Morales, en obvia alusión a lo que vivió Kosovo, cuando se independizó de Serbia.
Así termina una tensa relación entre la administración Morales y la gestión Goldberg, que alcanzó su punto crítico cuando el estadounidense, que también estuvo presente en Colombia y en Sudáfrica.

Reuniones
La gota que rebalsó la gota fue la reunión secreta que sostuvo Goldberg con el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, quien en público llamó a Morales "mal nacido", "asesino" y "criminal", poco antes del inicio de estos días de violencia en el oriente boliviano.
Y Goldberg se fue haciendo varias advertencias. Dijo que el narcotráfico se había incrementado en Bolivia y por ello consideró como "grave error" la decisión de Morales. "El narcotráfico es una plaga que puede destruir una sociedad, este es un problema que tiene que ser enfrentado con determinación antes que esta plaga se expanda aún más en nuestras sociedades (…) A pesar de mis mejores esfuerzos las relaciones bilaterales con el gobierno boliviano, el cual prefiere lanzar acusaciones infundadas, no mejoraron", señaló el estadounidense en su última intervención pública, en una zona residencial de La Paz al mediodía del pasado domingo 14.
“Esta decisión podría tener efectos serios en muchas formas que al parecer no se han evaluado apropiadamente”, leyó en su comunicado de despedida Goldberg y es justo recordar que está pendiente la ampliación de las preferencias arancelarias que brinda la Ley ATPDEA a productos nacionales, que vence el 31 de diciembre.
Pero la reunión con Costas no fue la única que hizo Goldberg. El diplomático también se reunió en agosto pasado en forma separada con los prefectos de Beni y Chuquisaca, Ernesto Suárez y Savina Cuellar, respectivamente. ¿Se imagina al Embajador de Bolivia o Argentina en reuniones secretas con el Gobernador de California en Estados Unidos?

Con memoria
Si bien la política estadounidense hacia Latinoamérica no cambiará para nada pese a este rechazo de injerencia en la política boliviana, atrás quedaron esos días en los cuales el verdadero poder en Bolivia estaba en el edificio de la avenida Arce, sede de la embajada estadounidense.
Otrora el embajador Kurtis Kamann vetó a militantes miristas vinculados al narcotráfico para evitar que sean parte del último gobierno del ex golpista Hugo Banzer Suárez. Recordemos cuando la embajadora Donna Hrinak dijo que “los bolivianos no tenían cojones” para enfrentar la lucha contra el narcotráfico y la erradicación de los cocales. Banzer, entonces presidente, tuvo que salir diciendo que los bolivianos sí tenían los cojones. Esta misma señora hizo disfrazar a los políticos de cowboys (vaqueros) como requisito para ingresar a la fiesta del 4 de julio que se organizó en Santa Cruz. Ni corto ni perezoso, el entonces ministro Tito Hoz de Vila posaba más que sonriente para las cámaras montado en un Harley Davidson detrás de la señora de nombre comestible.
La última. Cuatro días antes de las elecciones nacionales que hizo a Evo presidente, el embajador Manuel Rocha dijo a los bolivianos que si elegían "a los que quieren que Bolivia vuelva a ser un exportador de cocaína importante" la ayuda de Estados Unidos estaría en riesgo.

Desde La Paz, Richard Sánchez

 

 
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