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Elecciones en Bolivia, algunos policías piden identificaciones |
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En el nuevo mapa político se ha borrado a dos prefectos opositores al Gobierno, José Luis Paredes (La Paz) y Manfred Reyes Villa (Cochabamba) y aunque continúan en sus cargos los prefectos del oriente no pudieron frenar el aumento de apoyo en sus mismas tierras a favor de Evo Morales.
Llegó la hora del recuento. De daños para algunos, de alegrías para otros. A simple vista, parece seguir el empate «catastrófico, como gustan llamar los medios, entre el gobierno y los prefectos opositores. Pero no es tan así. La votación demuestra que el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha logrado penetrar algunos departamentos opositores, como Pando o Tarija.
Sobre un 99,99 por ciento de los votos, el presidente y el vicepresidente Evo Morales y Álvaro García, respectivamente, consiguieron 2,103.732 votos. Esto significa que un 67,41 por ciento, le dijeron sí a la continuidad de las autoridades nacionales, mientras que un 32,59 por ciento (1,016.992 de votos) le dijo no. Esto se traduce una tremenda derrota para la oposición que no esperaba que Evo pudiera superar por 13 puntos la votación que obtuvo en las elecciones del 2005, cuando el dirigente cocalero recibió 1,544.374 votos (53,74 por ciento).
A los prefectos opositores también les fue muy bien. Rubén Costas (Santa Cruz) obtuvo 66,43; Ernesto Suárez ((Beni) 64,25; Mario Cossío (Tarija) 58,06; y Leopoldo Fernández (Pando) 56,21. Podemos inferir que en esta votación perdió el Presidente, porque su intención inicial de lograr la revocatoria de un prefecto opositores del oriente no prosperó.
Los prefectos oficialistas también se quedaron en sus puestos, como el de Potosí Mario Virreira (79,08 por ciento) y el de Oruro, Alberto Luis Aguilar (50,86). Acá podemos decir que perdieron los prefectos opositores y analistas, porque auguraban que el MAS iba a perder estos dos departamentos, aunque el bajo voto por Aguilar significa que la gente desaprueba la gestión de este prefecto masista.
Sin embargo, los prefectos opositores perdieron a dos valiosas piezas en el occidente y los únicos revocados en este electo, como lo fueron los prefectos de La Paz, José Luis Paredes (64,52), y de Cochabamba, Manfred Reyes (64,81). Dos motivos para que el Ejecutivo respire con aires de ganador en la sede de gobierno y en el bastión de Evo Morales. Savina Cuéllar, prefecta de Chuquisaca, no participó del revocatorio pues su gestión comenzó apenas hace dos meses.
De media luna a cuarto menguante
Ya hilando más fino podemos distinguir una victoria nacional de Evo. Este 67 por ciento a nivel nacional significa que Evo ha crecido en siete de los nueve departamentos bolivianos. Vamos por partes.
En Santa Cruz, donde ahora Evo fue rechazado por un 59 por ciento, el 2005 registró un apoyo del 33 por ciento (nada mal considerando el bastión fuerte de la oposición) pero ahora subió hasta un 41 por ciento.
En Pando, Evo consiguió de un 20 por ciento del 2005 a un 53 por ciento, algo que sorprendió a los propios masistas.
En Beni, el 2005 el Presidente sólo consiguió un 16 por ciento pero ahora creció hasta un 44 por ciento y en Tarija saltó del 31 por ciento al 49,83 por ciento.
«Vamos bien»
«Vamos bien» es una de las frases que gusta repetir Evo Morales en sus discursos del 6 de agosto. Lo hizo el año pasado y esta gestión y parece reflejar lo bien que está yendo en los demás departamentos.
En La Paz el 2005 Evo consiguió un 66,63 por ciento y ahora subió a 83,27 por ciento; en Oruro de 62,58 por ciento saltó a 83 por ciento; en Cochabamba de 64,84 llegó a 70,90 por ciento y en Potosí de 57,80 a 84,87 por ciento.
Pero no le fue muy bien en Chuquisaca, donde el 2005 logró un 54,17 por ciento y ahora apenas un 46,12 por ciento.
¿Y quién perdió?
Pues los grandes medios de comunicación, incluyendo todas sus redes en televisión, periódicos y radios, hicieron una campaña incluso con coordinaciones editoriales (repetir el mismo editorial en diferentes periódicos) contra la realización del Referéndum Revocatorio. Esto nos puede advertir de una crisis mediática. Hace poco, desde el 2000, la crisis envolvió a los tradicionales partidos políticos (y que les siguió incluso cuando se reciclaron en «alianzas ciudadanas» como el caso de Podemos –ex ADN, del dictador Hugo Banzer– que ahora perdió su personería jurídica y atraviesa su peor crisis interna) y éstos desaparecieron. La falta de incidencia de los medios con amplia audiencia pero que esta vez no siguió la directriz de los medios grandes también puede indicar una crisis en el círculo mediático que ya no genera credibilidad entre su público y la credibilidad es el bien más preciado para cualquier medio de información.
El pueblo ganó
Pese a la maquinaria mediática, controlada por los prósperos empresarios con estrecha relación entre prefectos y cívicos del oriente, la ciudadanía ejercicio su derecho al voto en paz y tranquilidad, salvo algunos incidentes que fueron resueltos. Atrás quedaron los anuncios casi apocalípticos de una jornada electoral para el de 10 de agosto que simplemente se reflejó en una participación ciudadana del 83,33 por ciento, la más alta de los últimos eventos electorales en la historia del país.
Y pese a que aún continúan las protestas que provienen de parte de sectores conservadores del oriente (¿por qué no dijeron nada cuando prepararon sus referendos autonómicos que se basaron en el mismo Padrón Electoral que fue usado en el revocatorio?) misiones de observadores internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), del Mercosur, de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Unasur, el Concejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), países vecinos y europeos coincidieron que el revocatorio se realizó en el marco de lo correcto y lo normal, salvo los típicos problemas que existen en todos los eventos electorales latinoamericanos y dejando algunas recomendaciones a la Corte Nacional Electoral (CNE) para mejorar los procedimientos electorales.
Desde La Paz, Richard Sánchez