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Un unionista de Santa Cruz en acción |
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Nadie sede para comenzar un diálogo sincero, que es el verdadero pedido de una ciudadanía que fue a votar por sus preferidos en el Referéndum Revocatorio.
Al terminar la votación en el Referéndum Revocatorio el pasado domingo 10 de agosto tanto el presidente de la Bolivia, Evo Morales, y el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, en La Paz y Santa Cruz, respectivamente, tomaron los micrófonos para quizás anunciar lo que se vendría en los siguientes días: un gobierno de discurso muy moderado y conciliador, pese a lograr un apoyo del 67 por ciento de los votos, convocando al diálogo con los prefectos ratificados; y un opositor que desconocía los resultados (se dice que le escribieron el discurso con mucha antelación), nunca mencionó el diálogo y sólo dijo que acelerará el proceso autonómico.
La Iglesia Católica intentó ser la mediadora del posible diálogo, pero rápidamente fue descartada por el Gobierno que mira con recelo el actuar de la cúpula eclesiástica desde que el pasado 4 de mayo, el cardenal Julio Terrazas participó en el referéndum autonómico de Santa Cruz para decidir si adopta o no los estatutos autonómicos, una señal políticamente a favor de los prefectos para el Ejecutivo.
El martes siguiente, Evo Morales convocó a una reunión para llegar a un «acuerdo nacional» con los prefectos opositores de Pando, Beni, Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca, mientras éstos se reunían para determinar las medidas de presión, bajo la bandera de la devolución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que el gobierno recortó a las prefecturas para financiar los recursos económicos para la renta Dignidad, un bono especial entregado a los mayores de 65 años.
La reunión se realizó el miércoles y los temas en la mesa de debate fueron las modificaciones al proyecto de la nueva Constitución Política del Estado y el mencionado recorte económico; mientras que el gobierno propuso hacer pactos en los niveles autonómico-constitucional, fiscal e institucional.
Costas no llegó a La Paz aduciendo problemas de salud y mandó a dos representantes, que junto a los prefectos de Tarija, Mario Cossío; de Beni, Ernesto Suárez; de Pando, Leopoldo Fernández; de Chuquisaca,
Savina Cuéllar; además de los oficia-listas de Oruro, Alberto Aguilar, y de Potosí, Mario Virreira, vieron cómo las buenas intenciones se esfumaron a las pocas horas cuando el diálogo se truncó. Apenas roto el diálogo, los prefectos opositores anunciaron un cívico para el martes 19, prohibir la visita del gobierno a Santa Cruz, como también impedir la realización de futuros referéndums porque, según ellos, no existen las condiciones necesarias.
Desde ese momento, pese a que ambos bandos obtuvieron amplias votaciones, que tuvo una lectura de parte de la ciudadanía de: «siéntense a dialogar», ninguna de las dos partes hace un llamado sincero a dialogar. Desde el oriente, se continúan lanzando un discurso fuerte de parte de los cívicos y prefectos, el de Santa Cruz Rubén Costas ya convocó a la elección de autoridades de menor cargo regional amparados por el estatuto autonómico, que no está amparada por la actual carta magna. Desde el occidente, el Gobierno apuesta por un exceso uso de los medios de comunicación para hacer público sus intentos de diálogo y al momento de hacerlo no tiene en cuenta que para un verdadero inicio de diálogo las cámaras de televisión sobran y es necesario operadores efectivos para sentarse a negociar con el otro en un marco de reserva, algo que sucedió incluso en situaciones de guerras civiles y conflictos armados.
Desde La Paz, Richard Sánchez