Unas 80 familias de origen boliviano forjaron un barrio para tener su hogar y quieren dejarlos en la calle.
Julia Cabriole vive desde el 2004 en la comunidad boliviana del barrio José Hernández, en La Plata. Para poder quedarse en la casa que habita hoy con su mari-do, debió enfrentar varios intentos de desalojo y negociaciones frustradas por la propiedad de las tierras, junto a sus vecinos. Hoy es vocera de la comunidad y junto a sus compañeros y compañeras luchan para poder quedarse allí. En una extensa charla con Renacer, Julia contó desde cómo se originó el barrio, los problemas que tienen y la situación en la que se encuentran hoy.
¿Cómo surgió el barrio?
Nosotros llegamos en el 2004 y empezamos a limpiar, a sacar los yuyos. Esto era un monte entero, no estaba delimitado, era una zona pantanosa. Después, sólo se armaron dos o tres casillas, nadie más se animó a entrar. En el 2005 empezamos otra vez la limpieza. Hasta ahí nadie nos había dicho nada. No apareció nadie. Después nos enteramos que ese año el supuesto dueño nos inició un juicio.
¿Cómo se fueron ubicando?
- En principio nos pusimos en forma de «L» porque en el centro era todo agua, un gran charco, no se podía ni pisar. Éramos seis o siete familias nada más. Y en ese momento un supuesto encargado nos avisó que había un supuesto dueño. Pero nunca nos mostraban papeles. Era todo de palabra. Hasta un par de veces vino la policía a decirnos «tienen que salir» pero nada más.
¿Y supieron al final quién es el supuesto dueño?
- El que inició el juicio es un tal Carlos Enrique Orazi quien nos demanda por «usurpación». Lo que nos enteramos ahora es que el primer dueño murió y los que andan atrás de los terrenos son sus tres hijos.
¿Cuándo fue el primer intento de desalojo?
En el 2007. Pero el problema es que en los papeles no viene bien la dirección. Dice «de calle 512 a 514 y de 28 a 30». En realidad su terreno sería desde la 512 bis a la 514 y de la 28 hasta la 29 bis. Y el desalojo lo quieren hacer desde el asfalto, donde hay gente que vive hace 30 años. Por ejemplo, la señora que tiene ahí Radio El Dorado, tiene escritura y no tiene por qué ser desalojada.
Y de este lado del asfalto, ¿cuántas familias hay?
- Nosotros somos 80 y en el pedacito del paredón [en la cuadra anterior] hay 30 familias más que viven hace mucho tiempo más, hasta pagan servicios desde 1995. Es distinto. Nosotros estamos desde el 2004, son menos años…
Entonces, los dueños aparecieron recién cuando ustedes se instalaron y empezaron a arreglar el terreno.
- Sí, eso no lo entendemos.
Cuando este 25 de julio cortamos las calles 31 y 520, vinieron de la municipalidad y nos explicaron
bien de dónde a dónde el dueño tiene el terreno y demás. Pero nosotros explicamos que siempre estuvimos dispuestos a pagar, queríamos negociar con el dueño pero nunca dio la cara. Sabemos que la señora que tiene el comedor «Los Pirulines» del otro lado, tiene contacto con el dueño y por eso ella siempre nos venía a decir que nos vayamos aunque ella también estaría dentro del predio a desalojar. Lo que pasa es que hizo un arreglo para que se le done ese pedacito de terreno. A nosotros nos discriminan mucho dentro del barrio.
¿Cómo siguieron mejorando el terreno para que puedan venir más familias?
Como había bastantes familias y se necesitaba más lugar, empezaron a rellenar el terreno, a armarse veredas y seguir haciendo mejoras para todos. Fuimos pidiendo la luz y el agua. Hoy nosotros pagamos esos servicios. Lo contradictorio es esto, que por un lado nos dan todo para que nos instalemos y por el otro nos están desalojando.
¿Qué nuevas negociaciones hubo después de esto?
Después de todo esto, el año pasado, los supuestos dueños mandaron a su abogado a hablar con nosotros. En un principio nos negamos y después fuimos a una reunión al centro y el abogado
nos dijo que el dueño estaba dispuesto a vender. Nosotros sí queríamos pero él pedía un millón
de pesos por hectárea. Y nosotros estamos ocupando más o menos una hectárea y media ¡¿de dónde vamos a sacar tanta plata?! Además, él puso el precio en base a las mejoras que nosotros hicimos. Ahora esto vale más, antes no había nada y los dueños ni ven todo el trabajo que nosotros pusimos acá. Entonces no hubo arreglo. Es más, nos enteramos que el dueño tenía estos terrenos hipotecados y cuando él supo que estábamos nosotros, saldó la deuda para poder sacarnos y vender sus hectáreas mejoradas.
¿Y el Municipio se acercó para intentar ayudarlos?
Sí, vinieron Julio Alak y Pablo Bruera cuando estaban haciendo campaña para intendente. Tuvimos varias audiencias con uno y otro. Pero igual intentaron desalojarnos ¡80 patrulleros nos mandaron! ¡Uno por familia! Nos levantaron las casitas por completo, se llevaron todo. Ahora, el actual intendente, Bruera, nos prometió que nos va a ayudar, que va a intentar negociar el precio con los dueños del terreno.
¿Cómo se han organizado ustedes para afrontar el conflicto?
Bueno, en principio conformamos una ONG que se llama «Asociación Civil 6 de agosto» y que desde la que nos haríamos cargo de la compra de las tierras como propiedad comunitaria. También tenemos un comedor,
«La Cantera», que lo comenzamos luego de la inundaciones que sufrimos este año, y funciona desde entonces todos los días. Por suerte, lo abrimos todos los días.
¿Tienen asesoramiento legal?
Sí, tuvimos varios abogados particulares pero no funcionó. Finalmente estamos trabajando con uno que nos recomendó el Cónsul de Bolivia.
¿Qué fecha tiene el próximo desalojo?
Nos mandaron un papel que dice «entre el 12 y 14 de agosto» pero no sabemos qué es lo que va a pasar. Si logramos frenar este supuesto desalojo, nos darías otros tres meses para seguir en tratativas e intentar presentar una Ley de Expropiación.
Lo cierto es que se espera que la Cámara de Senadores de la Legislatura de Buenos Aires pueda aprobar la medida.
Un festival en apoyo
Están organizando un festival para el 23 de este mes para ver si alguien los tiene un poco en cuenta y puedan evitar el desalojo. Desde las 10hs hasta aproximadamente las 18hs. Habrá comidas típicas de Bolivia, grupos de danzas de la colectividad y esta abierto a la participación de aquellos que quieran colaborar con esta causa.
El lugar es la calle 28 bis desde la calle 512 a la 514.
Silvana Iovanna